Una de las herramientas más valiosas para atraer y retener talento, aumentar la productividad y fortalecer relaciones estratégicas.
Una publicación de Contract Workplaces
Las personas son la mayor ventaja competitiva de las empresas y pueden convertirse en un diferenciador clave a la hora de posicionarse en el mercado. Por ello, la experiencia de los colaboradores es de vital importancia.
Entre los factores que definen la experiencia, la cultura organizacional se destaca como un elemento fundamental. Es el pegamento social que mantiene unida a la empresa e incluye una cantidad de variables que van desde el espacio de trabajo hasta el estilo de liderazgo, el sentido de propósito, la estructura organizacional y la dinámica del equipo. Un diseño de experiencia alineado con la cultura organizacional puede ayudar a crear un entorno más positivo y satisfactorio.
Así como el marketing actual se ha centrado en la experiencia del cliente, las empresas han comenzado a diseñar estrategias para optimizar la experiencia de los empleados. Esto no solo enriquece el día a día en el lugar de trabajo, sino que también mejora la satisfacción y el compromiso, disminuye la rotación, atrae talentos y aumenta la lealtad y la reputación de la marca. Sin embargo, la clave será lograr un equilibrio entre fomentar una cultura corporativa que impulse la productividad y la creación de experiencias atractivas y estimulantes para los empleados, sin perder de vista los objetivos de la organización.
Lo cierto es que en el contexto actual, la cultura organizacional se ha convertido en un diferenciador clave para las empresas que buscan no solo sobrevivir, sino prosperar, atrayendo a los mejores profesionales y ofreciendo experiencias excepcionales tanto a empleados como a clientes.
La cultura organizacional y la experiencia de los empleados están estrechamente relacionadas y se influyen mutuamente. La cultura tiene una influencia directa en cómo se sienten las personas en el trabajo pero, al mismo tiempo, las experiencias de los empleados forman y refuerzan la cultura.
Mientras que la cultura define el marco normativo que orienta tanto el pensamiento como el comportamiento dentro de la empresa, la experiencia de los empleados es la forma en que éstos perciben y procesan todas sus interacciones dentro del ámbito laboral. Las organizaciones con una cultura fuerte y positiva logran generar entornos laborales más productivos, creativos y satisfactorios. Según una encuesta de Deloitte1, el 94% de los ejecutivos y el 88% de los empleados creen que una cultura organizacional bien definida es clave para el éxito empresarial.
Una cultura sólida es una de las herramientas más valiosas para atraer y retener talento, aumentar la productividad y fortalecer relaciones estratégicas. Además, cuando los empleados se identifican con los valores y el propósito de la empresa, desarrollan un mayor sentido de pertenencia y compromiso que se traducirá en más confianza y colaboración.
Construir y mantener una cultura saludable y consistente es esencial para el éxito de cualquier empresa; ignorar este aspecto puede tener consecuencias negativas tanto en la experiencia de los colaboradores como en los resultados de la compañía. Es importante destacar que la cultura se desarrollará de todas formas, ya sea por acción u omisión. Si no se gestiona de manera intencionada, con el tiempo evolucionará por su cuenta, con el riesgo de afectar el desempeño y la cohesión organizacional.
Un estudio reciente de Hewlett-Packard2 realizado en doce países y que incluyó a más de quince mil encuestados, reveló que solo el 28% de los trabajadores del conocimiento afirman tener una relación saludable con el trabajo, mientras que el 87% estaría dispuesto a ganar menos a cambio de una experiencia laboral más personalizada.
Esto no solo afecta el bienestar de los trabajadores, sino también la eficiencia y la rentabilidad de la empresa. La insatisfacción laboral puede reducir la productividad en un 34%, aumentar el desinterés en un 39% y generar desconexión en un 38% de los trabajadores. Por esto es fundamental alinear la cultura organizacional con la experiencia del colaborador. El trato que una empresa brinda a sus empleados se refleja directamente en la calidad del servicio que ofrece.
Algunos factores que contribuyen a crear una experiencia positiva de la cultura organizacional incluyen:
→ Fomentar una cultura constructiva basada en la confianza, el respeto, la colaboración, la innovación y un fuerte compromiso con el desarrollo personal y profesional de cada miembro del equipo. Este tipo de cultura enriquece la experiencia del empleado.
→ Mejorar la satisfacción laboral. Los empleados que perciben que son valorados y reconocidos por su contribución tienden a mostrar mayores niveles de productividad, creatividad y compromiso, lo que también se refleja en la calidad de la experiencia que ofrecen al cliente, creando un círculo virtuoso de satisfacción y lealtad.
→ Definir un propósito claro. El propósito y la cultura están intrínsecamente ligados. Cuando los colaboradores se identifican con la misión y los objetivos de la empresa, su compromiso trasciende las responsabilidades contractuales.
→ Liderar con el ejemplo. El líder debe reflejar con sus acciones que la cultura de la organización es más que una declaración de intenciones, sino una realidad tangible.
→ Ofrecer oportunidades de desarrollo profesional. Para mejorar la experiencia laboral es necesario establecer planes de carrera personalizados, oportunidades de capacitación y crecimiento profesional.
→ Cuidar el bienestar de los empleados promoviendo el equilibrio entre la vida laboral y personal, ofreciendo opciones de trabajo flexible y proporcionando recursos para el cuidado de su salud física y mental.
→ Crear espacios de trabajo de calidad. El diseño del espacio de trabajo está condicionado por la cultura e influye en el estado de ánimo, el rendimiento y el comportamiento social de los empleados. Puede ayudar o dificultar el funcionamiento de una compañía y también comunica quién es y cuáles son sus valores. Un entorno centrado en las personas que prioriza la seguridad, la comodidad y la funcionalidad, al mismo tiempo que estimula la creatividad y la colaboración, se convierte en un catalizador de experiencias positivas.
→ Facilitar la comunicación. La buena comunicación es la base de la confianza. Fomentar un diálogo abierto y honesto, donde se valoren las opiniones y se comparta información relevante, refuerza el compromiso y el sentido de pertenencia.
→ Promover la participación. Involucrar a los empleados en la toma de decisiones fortalece la cultura organizacional y genera un ambiente inclusivo. Muchas empresas innovadoras buscan inspiración en sus propios empleados para el diseño de mejores experiencias, las cuales pueden abarcar desde el diseño del espacio de trabajo hasta los beneficios y recompensas.
→ Reconocer y recompensar el buen desempeño refuerza los comportamientos positivos e impulsa la mejora continua.
→ Aprovechar la tecnología para mejorar la experiencia laboral implica seleccionar e implementar herramientas que faciliten la comunicación, la colaboración y la eficiencia operativa. Esto puede incluir plataformas de gestión de proyectos, sistemas de videoconferencia, aplicaciones de mensajería instantánea y soluciones de inteligencia artificial, entre otras.
Si bien construir una cultura organizacional fuerte es un objetivo esencial para mejorar la experiencia de los colaboradores, su implementación no está exenta de desafíos. Muchas empresas pueden enfrentar resistencia al intentar transformarla ya que los empleados están acostumbrados a ciertas prácticas y valores. Sin una estrategia de comunicación clara, una gestión del cambio que acompañe el proceso y un liderazgo sólido, la transición puede ser lenta y generar incertidumbre. Esto se hace especialmente patente en el entorno laboral diverso de hoy, donde las expectativas y valores de las distintas generaciones pueden chocar. Mientras que los empleados más jóvenes pueden valorar la flexibilidad y el propósito, otros pueden priorizar la estabilidad y la jerarquía.
La coherencia es otro punto que debe abordarse con seriedad. Algunas empresas promueven ciertos valores en su comunicación, pero en la práctica, sus políticas y acciones no los reflejan, lo que genera desconfianza y frustración entre los empleados. Sin un compromiso real por parte de los líderes para modelar la cultura organizacional, los esfuerzos pueden diluirse. Ellos son los principales referentes para que la cultura se traduzca en acciones concretas y experiencias positivas.
Referencias:
1 DELOITTE (2021): “Core beliefs and culture”.
2 HEWLETT-PACKARD (2024): “2024 Work Relationship Index”.
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