Cómo responder a los nuevos modelos de negocios reforzando los valores de la organización y potenciando la experiencia diaria de los colaboradores
Una publicación de Contract Workplaces
Emapta es una compañía global de servicios de outsourcing especializada en la conformación de equipos de trabajo dedicados en diversas áreas, entre ellas soporte administrativo, finanzas, marketing, call center y tecnologías de la información. Su modelo de negocio se basa en conectar a empresas con fuerzas laborales internacionales, ofreciendo estructuras operativas eficientes y equipos dedicados en distintos mercados. En Colombia, su presencia ha experimentado un crecimiento sostenido en los últimos años, en línea con el auge de operaciones vinculadas al nearshoring en la región, lo que impulsó la necesidad de consolidar una sede funcional, moderna y alineada con su cultura organizacional.

El nuevo proyecto se ubica en la Torre G10 del Ecosistema Empresarial Connecta 26, en Bogotá, un complejo de uso mixto que combina oficinas, comercio y servicios complementarios, caracterizado por su fuerte enfoque en la sostenibilidad y la calidad de vida de sus ocupantes. La oficina seleccionada, previamente acondicionada por Amazon, presentaba una base de acabados de excelente calidad, lo que permitió aprovechar las condiciones existentes y plantear una intervención estratégica, optimizando recursos sin resignar identidad ni funcionalidad.
A partir del layout inicial entregado por el cliente, el equipo de Contract Workplaces asumió el diseño integral de la sede. El trabajo consistió en revisar y ajustar la distribución espacial, redefinir la materialidad y replantear el esquema de iluminación, con el objetivo de adaptar el espacio a los requerimientos operativos y culturales de Emapta, propios de una organización que gestiona equipos locales con proyección internacional.
El proyecto, desarrollado sobre una planta de 2.380 m², incorporó una serie de espacios clave: oficinas cerradas, salas de reuniones de diversos formatos, zonas de colaboración, áreas de descanso y un área social con coffee break. La propuesta buscó crear un entorno versátil, cómodo y representativo, capaz de acompañar las dinámicas de trabajo híbrido y de responder a las demandas de flexibilidad y escalabilidad que caracterizan a este tipo de operaciones.


Desde el acceso principal, una amplia recepción funciona como punto de bienvenida y refuerzo de la identidad de marca. A partir de allí se accede a la zona operativa, organizada bajo un esquema de planta abierta ubicado sobre el perímetro de la planta para maximizar la entrada de luz natural y aprovechar las vistas al exterior. Junto a los puestos de trabajo se dispuso el coffee break, concebido como un espacio flexible que cumple una doble función: área de descanso y lugar de encuentro informal. A este se suma un área de recreación con un ambiente más relajado, destinada a favorecer el descanso y el bienestar de los colaboradores.


La oficina también integra espacios diseñados para la ideación y el trabajo ágil, como salas de brainstorming equipadas para dinámicas creativas, phone booths para llamadas privadas y salas de capacitación y reuniones de distintos tamaños, atendiendo a la diversidad de tareas y ritmos propios de los equipos de trabajo dedicados.


En términos estéticos, la propuesta buscó un equilibrio entre sobriedad y calidez. La madera natural aporta cercanía y confort, mientras que el concreto expuesto y los acabados metálicos en tonos oscuros suman solidez y carácter. Esta paleta neutra se complementa con acentos cromáticos inspirados en la identidad visual de la compañía –azules, verdes, terracotas y turquesas– aplicados en tapicerías, divisiones y elementos decorativos.

Más allá de la resolución espacial, la nueva sede de Emapta en Bogotá representa una respuesta concreta a las dinámicas actuales como la del nearshoring, donde la proximidad geográfica, la eficiencia operativa y la alineación cultural se vuelven factores clave. En este contexto, el diseño del espacio trasciende su función física y se convierte en un soporte activo del modelo de negocio: un entorno que refuerza los valores de estabilidad, pertenencia e integración que la compañía ofrece a sus clientes, mientras potencia la experiencia diaria de sus equipos. Así, la arquitectura no solo acompaña el crecimiento organizacional, sino que actúa como herramienta estratégica para materializar una nueva forma de trabajar y colaborar a escala global.
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