La evolución natural del mercado inmobiliario corporativo, impulsada por transformaciones tecnológicas, económicas y sociales.
Una publicación de Contract Workplaces
Durante décadas, la oficina se concibió como un activo estable: un lugar fijo, perdurable y optimizado para la eficiencia de la era industrial. En la actualidad, este enfoque puede transformarla en un costo hundido y en una barrera para las nuevas dinámicas laborales. En muchos casos, el modelo de oficina tradicional ya no acompaña al negocio: lo entorpece y limita la capacidad de atraer talento en un contexto cada vez más volátil.
Ya no es suficiente con adaptar los espacios existentes. El mundo ha cambiado y, para mantener la competitividad, se requiere una evolución más profunda. Modelos rígidos, contratos a largo plazo y espacios infrautilizados conviven hoy con organizaciones que necesitan adaptarse con rapidez, escalar por proyectos y responder a las expectativas laborales de una nueva generación de colaboradores.
En este contexto, el modelo Office as a Service surge como una respuesta estratégica. Este enfoque redefine la oficina como un servicio integral, no como un activo que la empresa debe construir y operar; un recurso que se consume bajo demanda. El espacio de trabajo deja de ser una infraestructura fija y pasa a funcionar como una plataforma: un entorno listo para usar que integra espacio físico, tecnología y servicios de manera flexible, modular y escalable. Desde el mobiliario y la operación diaria hasta el soporte tecnológico, todo se gestiona externamente, permitiendo a las organizaciones concentrarse en su actividad principal.
Lo que comenzó como una solución para startups, hoy se consolida como una alternativa para grandes corporaciones que buscan agilidad operativa, eficiencia financiera y resiliencia frente a la incertidumbre. El enfoque “as a service” redefine la relación entre espacio, negocio y personas.
El concepto Office as a Service es la evolución lógica del mercado inmobiliario corporativo. Inspirado en modelos tecnológicos como el Software as a Service (SaaS), este modelo transforma los bienes raíces en un gasto operativo. En lugar de adquirir una propiedad, las empresas contratan un servicio integral que proporciona un ecosistema de trabajo funcional, gestionado y disponible bajo demanda.
El modelo se define por un conjunto de características fundamentales que lo diferencian radicalmente del alquiler tradicional:
Dentro de este paradigma coexisten diversas ofertas que comparten el enfoque en la flexibilidad y el servicio. Las opciones van desde sedes centrales y espacios de coworking hasta oficinas satélite destinadas a ampliar el área de captación de talento.
Los beneficios para las empresas son evidentes. Al redefinir el espacio de trabajo como un servicio flexible, no solo optimizan su estructura de costos, sino que mejoran su eficiencia operativa, su agilidad, su escalabilidad y su capacidad de adaptación. Además, se reducen el consumo de recursos y la generación de residuos. Esto contribuye a la sostenibilidad y refuerza la atracción y retención de un talento cada vez más consciente de los desafíos ambientales.
La externalización de la gestión de la oficina permite que la organización concentre sus recursos, tiempo y talento en las actividades que generan crecimiento y valor.
Para los desarrolladores inmobiliarios, Office as a Service representa un cambio estructural en el modelo de negocio. Implica pasar de ser simples proveedores de metros cuadrados vacíos a convertirse en gestores de experiencias y servicios tecnológicos integrales, que incluyen oficinas completamente operativas y personalizables, junto con todos los servicios asociados. El diseño debe admitir una amplia variedad de estilos de trabajo y actividades, con áreas que puedan reconfigurarse fácilmente según las necesidades de los ocupantes.
Es la transición de vender ladrillos a vender productividad y bienestar bajo demanda.
En la agenda corporativa actual, los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) han dejado de ser una consideración secundaria para convertirse en un pilar estratégico. La gestión del espacio de trabajo representa una de las herramientas más efectivas y directas para que una organización reduzca su huella de carbono y demuestre un compromiso tangible con la sostenibilidad.
El modelo Office as a Service contribuye a estos objetivos a través de varios mecanismos:
Adoptar un modelo de Office as a Service constituye una declaración de compromiso con la responsabilidad ambiental y una herramienta estratégica para avanzar hacia un modelo de negocio más resiliente y sostenible.
El cambio hacia modelos de “espacio como servicio” es la evolución natural del mercado inmobiliario corporativo, impulsada por transformaciones tecnológicas, económicas y sociales. Es la consecuencia directa de un entorno empresarial donde la previsibilidad dejó de ser la norma y donde la rigidez operativa se ha convertido en un riesgo estratégico.
En este nuevo contexto, la oficina ya no puede ser tratada como un activo estático que se optimiza una vez y se mantiene durante años. Su rol ha cambiado. Hoy es una variable más dentro de la ecuación del negocio que debe ajustarse con la misma agilidad que los equipos, los mercados y los modelos operativos.
Abandonar el paradigma de la propiedad de activos fijos en favor del acceso a un servicio dinámico permite desacoplar el crecimiento del negocio de la rigidez inmobiliaria. No se trata únicamente de reducir costos o ganar flexibilidad contractual, sino también de recuperar capacidad de decisión sobre cuándo crecer, cuándo reducir, dónde operar y con qué nivel de compromiso, sin que la infraestructura se convierta en un lastre. Significa construir la resiliencia operativa necesaria para afrontar los ciclos económicos de la próxima década.
Las organizaciones que permanecen ancladas a modelos inmobiliarios tradicionales no solo enfrentan estructuras de costos inflexibles. También limitan su capacidad de atraer talento, de adaptarse a nuevas formas de trabajo y de responder con rapidez a escenarios económicos cambiantes. En ese sentido, la inacción no es neutra: es una forma de perder competitividad.
La oficina física no va a desaparecer, pero debe redefinir su función. Dejar de ser un lugar al que se asiste por obligación y convertirse en un destino con propósito: un espacio diseñado para la colaboración, la innovación y la construcción de cultura, al que los equipos eligen ir porque agrega valor real.
Externalizar la gestión del espacio de trabajo ya no es solo una alternativa de optimización operativa. Es una decisión estratégica que permite a las organizaciones concentrarse en lo que verdaderamente importa: dedicarse a su negocio con foco, adaptabilidad y resiliencia en un entorno que seguirá cambiando.
Referencias:
BURGAUER, D. (2019): “Workspace as a Service: Technology Offers Affordable Design Flexibility”.
DUNAVETE, A. (2023): “How Space-as-a-Service Is Changing the Way We Look at Office Spaces”.
GONZALEZ, T. (2018): “The Rise Of ‘Office As A Service’ Might Be Here Sooner Than You Think”.
JLL (2025): “Serviced Office (SaaS): las oficinas flexibles y equipadas han llegado para quedarse”.
RIFKIN, J. (2002): “The Age of Access – The New Politics of Culture vs. Commerce”. Unplugged: Art as the Scene of Global Conflicts.
WHEELAND, J. (2019): “Space-as-a-Service is Changing Real Estate and the Way Companies Work”.
1 ENERDATA (2024): “Beyond the barrel: kicking oil’s dominance. Transports, emerging economies and industrial processes – Can oil really be substituted?”
2 TAO, Y. et al. (2023): “Climate mitigation potentials of teleworking are sensitive to changes in lifestyle and workplace rather than ICT usage”.
¿Quieres conocer más sobre tendencias relacionadas al mundo del trabajo? Descúbrelas en WOW.
Suscribite