Priorizar únicamente el ahorro en el proyecto de la oficina pueden terminar con activos cargados de desajustes que erosionan la rentabilidad general
Una publicación de Contract Workplaces
Cuando una empresa decide que su espacio de trabajo ya no responde a sus necesidades, es hora de pensar en proyectar una nueva oficina y en la inversión que esto representa. El costo más visible de esta decisión –que suele ser percibido como el mayor obstáculo financiero– es el capital inicial necesario para transformar la oficina en un entorno de trabajo funcional. Sin embargo, el análisis de ciclo de vida del inmueble demuestran que representa apenas una fracción del costo total a largo plazo.
Dado que el resultado de un proyecto se define en sus primeras fases, las decisiones que se tomen en esta etapa condicionarán la calidad del espacio y, por consiguiente, los gastos de ocupación, operación y mantenimiento posteriores, que pueden superar con creces la inversión inicial. Sin mencionar otros factores más difíciles de medir tales como la productividad y el bienestar de los colaboradores, la atracción y retención de talento, y la vigencia del activo.
En este escenario, existen muchas variables que considerar: desde mudarse a una nueva sede o remodelar la existente, la tipología del espacio, la calidad de las terminaciones, las características de la infraestructura de servicios y la tecnología, junto con la eficiencia energética y los criterios de sostenibilidad que se adopten. Todas estas decisiones influirán no solo en el monto inicial de la inversión, sino también en el impacto económico a largo plazo.
Lo cierto es que la inversión en una nueva oficina no termina con la inauguración. Algunas iniciativas que en principio parecen convenientes, pueden generar consecuencias visibles con el correr del tiempo. El incremento en los gastos operativos y de mantenimiento, la necesidad de renovaciones, las ineficiencias de uso, o incluso la pérdida de talento, pueden transformar una decisión inicialmente atractiva en una carga financiera difícil de sostener.
Las empresas que priorizan únicamente el ahorro inmediato en el proyecto de sus oficinas pueden terminar con activos cargados de desajustes que erosionan la rentabilidad general. Para evitar sorpresas, lo más pertinente es preguntarse cuál será el costo real de las decisiones que se toman desde el comienzo, aplicando un análisis detallado del ciclo de vida.
El costo real de una oficina no puede reducirse a la inversión inicial. Se construye a lo largo de todo su ciclo de vida y no debería considerarse como un gasto inmobiliario, sino como una herramienta estratégica diseñada para potenciar el valor de la compañía.
Por consiguiente, el análisis financiero debe ir más allá de los costos de alquiler e implementación para enfocarse en el desempeño total del activo a lo largo de su vida útil. Este cambio de visión requiere un desglose de todos los costos que incluya no solo el diseño, la construcción y la operación, sino también todos los gastos asociados a mantenerlo funcionando y en uso.
Este análisis puede realizarse bajo el marco del Costo del Ciclo de Vida Completa (WLCC)1, la evaluación económica más exhaustiva que existe para un inmueble. Abordar una amplia gama de ítems, agrupados en las siguientes categorías:
Muchos de estos costos suelen manifestarse después de la firma del contrato y la entrega del proyecto a través de ineficiencias y limitaciones operativas. Es por esto que todas las decisiones deben estar alineadas con los procesos, el estilo de trabajo y la cultura de la compañía.
La importancia del fit-out (adecuación o habilitación) dentro del costo total de una oficina radica en que, aunque representa una inversión de capital inicial significativa, es el factor determinante para optimizar el gasto más grande de cualquier empresa: el talento humano. Aunque suele percibirse como un gasto masivo, las investigaciones demuestran que, en un horizonte de 20- 25 años, el costo de construcción inicial representa una fracción mínima del costo total cuando se incluyen los salarios del personal.
La verdadera importancia del diseño y la construcción no es el ahorro en materiales, sino su capacidad para generar valor a través de las personas: aumento de la productividad, atracción y retención de talento, y mejora del bienestar. Además, invertir en interiorismo de alta calidad también reduce los costos de operación y mantenimiento.
Elegir la oferta más barata para la adecuación de una oficina rara vez ofrece valor a largo plazo; por el contrario, suele derivar en gastos significativamente mayores que superan cualquier ahorro inicial. En algunos casos, corregir errores de un fit-out deficiente (fallas en el sistema de HVAC, la acústica o la ergonomía) puede exceder holgadamente el presupuesto original.
En resumen, el fit-out es una necesidad estratégica. Es la infraestructura física que garantiza que el 85% de la inversión total (las personas) pueda trabajar de manera eficiente, saludable y productiva.
El diseño y la calidad del espacio de trabajo influyen sobre variables críticas del negocio que rara vez se contabilizan en el presupuesto inicial, pero que tienen un impacto directo en los resultados de la empresa. Los costos de una mala decisión se terminan manifestando como vicios ocultos en diferentes áreas:
Integrar criterios de ciclo de vida en el proyecto de una nueva oficina permite a las empresas pasar de un enfoque centrado en el gasto inmediato a uno de valor estratégico, donde la implementación del espacio de trabajo actúa como un motor de eficiencia operativa y éxito financiero a largo plazo. Bajo esta óptica, una oficina concebida bajo criterios financieros y técnicos superiores no es un gasto superfluo, sino una estrategia de capitalización y un mecanismo de creación de valor.
Referencias:
HYNES, R. et al. (2026): “Global office fit-out costs guide 2026”. JLL.
O’CONNOR, R. (2025): “A guide to cost-efficient office fit-outs”. JLL.
ROYAL INSTITUTION OF CHARTERED SURVEYORS (2025): “Life cycle costing: RICS practice information”. RICS.
1 BS/ISO 15686-5: 2008: “Buildings and constructed assets. Service life planning – Life cycle costing”.
2 COMMISSION FOR ARCHITECTURE & THE BUILT ENVIRONMENT (CABE) & BRITISH COUNCIL FOR OFFICES (BCO). (2005): “The impact of office design on business performance”.
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