Oficinas: abiertas y amigables

Puertas abiertas. Las empresas diseñan ambientes abiertos, con transparencias y espacios lúdicos. Mejora el clima laboral y la productividad.

Por Ana Broitman.

Las empresas –con las tecnológicas a la vanguardia– adoptaron hace ya unos años el concepto de “oficina abierta”: mucho diseño, sin boxes cerrados, espacios comunes que favorecen la interacción y ambientes destinados a actividades lúdicas o sociales. Actualmente este modelo se extendió a compañías de otros rubros y evoluciona con soluciones para resolver problemas como el exceso de ruido o la falta de privacidad.

Víctor Feingold, CEO de Contract Workplaces, que se dedica a la conceptualización, diseño y construcción de espacios de trabajo, desarrolla la idea de “oficina amigable”: “Se trata de generar felicidad en el espacio de trabajo. Si logramos las condiciones para que cada persona sea lo más feliz que pueda, será más creativa y a la empresa le irá mejor. No se trata de atar a la gente al escritorio sino de humanizar la oficina para ser más productivos”.

Según Feingold, las empresas de la “nueva economía”, que no tienen tradiciones a seguir, mantuvieron el espíritu inicial “de garage”: “Rompieron paradigmas, son empresas donde la gente desea ir a trabajar y tienen mucho atractivo para captar talento a partir de la motivación. Esto es imparable y se extiende a otros sectores”.

Mercado Libre trabaja con Contract en el diseño de sus oficinas en distintos países de América Latina. Como se trata de una empresa que partió desde sus inicios de un concepto de espacio abierto, con puestos de trabajo iguales para todos los empleados, su desafío actual pasa por las nuevas propuestas a desarrollar a partir de las necesidades que plantea el crecimiento de la firma.

Lucila Siboldi Bengolea, arquitecta y supervisora de Office Management de Mercado Libre, cuenta que los espacios van evolucionando: “La sala de juegos está considerada desde el inicio de cualquier proyecto, pero ahora agregamos mesa de ping-pong, sillones de relax, y espacios para lactancia, peluquería y manicuría. Además, le estamos dando mucha presencia al arte, a partir de la incorporación de graffitis e intervenciones de artistas locales, incluyendo la participación de los empleados en concursos. Empezamos a hacerlo en Buenos Aires y ya se trasladó a San Pablo y Colombia”.

Guillermo Willi, director de Personas de Globant, destaca que la suya también es una compañía que nació bajo ese concepto: “Una oficina abierta, transparente, donde fluye la comunicación y no hay barreras físicas para el intercambio”. A su juicio, esto fomenta la generación de ideas porque los vínculos y comentarios circulan con libertad despertando la creatividad, aunque también tienen salas cerradas para cuando se precisa privacidad.

El trabajo de diseño se enfoca ahora en la evolución que se produce a partir del uso y el feedback que reciben de los empleados. A la sala de reuniones, que es un pelotero con hamacas para sentarse, se le sumaron otros espacios vinculados con la sustentabilidad (terraza, huerta, parrilla), el deporte y la relajación. También tienen salas con instrumentos musicales que pueden ser utilizadas por las bandas formadas por los globers , que participan de concursos organizados por la empresa.

En el caso de la oficina de Mar del Plata, fue construida en las instalaciones de lo que era el Museo del Mar de esa ciudad, que conservó buena parte de su colección de caracoles, un estanque con peces y espacios que pueden ser visitados por colegios y personas de la comunidad: “Les ofrecimos a nuestros empleados un espacio distinto y a la vez lo mantuvimos accesible para la comunidad, sin destruir lo que existía”, explica Willi.

El directivo señala que se trata de un camino de evolución permanente, que es el modo de atraer al tipo de talento que buscan: “Gente que se siente cómoda trabajando de esta manera”, afirma.

Pero el mundo de las organizaciones no termina en las tecnológicas. Kimberly-Clark –que fabrica productos para la salud, la higiene y el cuidado personal– buscaba generar un nuevo espacio en función de una política de “Puertas abiertas”. Con ese objetivo, la firma rediseñó sus oficinas de Puerto Madero para lograr ambientes más luminosos, abiertos y flexibles. Allí cuentan con sectores de proyección para compartir presentaciones, mesas de trabajo, lockers y sillones con vista al dique. Además, se incorporaron dos salas innovadoras: la “Tribuna”, con gradas y almohadones para sentarse en el piso, y el “Jardín de ideas”, un espacio circular, con estímulos en las paredes, donde se generan reuniones creativas y la gente puede “ir a pensar”.

Cinthia D’Agatha, gerente de RR.HH., cuenta que este cambio supuso sacar los viejos boxes para pasar a compartir mesas de trabajo por equipos: “Queríamos trabajar más integrados, sin oficinas cerradas. Así las decisiones fluyen y las cosas salen mas rápido”. Para implementarlo se llevó a cabo una prueba piloto, que resultó exitosa, para ver cómo se adaptaban los empleados a la mesa compartida, que supone otro nivel de ruido, desorden y rotación de lugares. Aunque siguen teniendo salas pequeñas para teleconferencias o si se necesita privacidad o mayor concentración. “Esta remodelación fue una inspiración para otros países. En K-C Chile hicieron unas oficinas muy innovadoras, con el modelo argentino. Fuimos pioneros”, se enorgullece la ejecutiva.

CLARIN.COM/iEco/Economía/Argentina

Cómo utilizar las emociones para diseñar oficinas

DISEÑO EMOCIONAL. Incorporar estrategias de diseño que estimulen las emociones puede mejorar la participación, el compromiso, la salud y actividad de las personas. Propiciar una cultura abierta y flexible junto con la creación de ámbitos donde la gente pueda relajarse, socializar y recargar energía puede hacer una gran diferencia en el clima y los resultados de la organización.

A la hora de proyectar un espacio de trabajo, es necesario tener en cuenta que las personas responden a las condiciones de su entorno en un nivel emocional. Desde Cuando, dentro del ámbito laboral, ciertos requisitos no se satisfacen adecuadamente, se pueden producir respuestas emocionales y psicológicas negativas que van desde la disminución del rendimiento y la falta de motivación y compromiso hasta el estrés, la depresión y el ausentismo.

Emoción y diseño

Si bien la “emocionalidad” no ha sido una esfera que, tradicionalmente, ha tenido cabida dentro del ámbito laboral, se ha demostrado el impacto que el diseño de la oficina tiene sobre el bienestar y el estado de ánimo tanto de los trabajadores como de los clientes que la visitan.

Diseñar el espacio de trabajo implica tener en cuenta las emociones “positivas” y las “negativas” que éste puede generar. Las primeras son fundamentales para el aprendizaje, la curiosidad y el pensamiento creativo, mientras que las segundas tienden a limitar los procesos de pensamiento, concentrándolos sobre aquellos aspectos directamente relacionados con un problema. Tal es así que, cuando alguien que está relajado, feliz y en un estado de ánimo placentero, es más creativo y tiene una actitud más positiva frente a las dificultades que se puedan presentar. Por otra parte, cuando la gente se siente estresada, su mente tiende a enfocarse más en un tema o asunto particular.

Estas son algunas de las consideraciones a tener en cuenta:

* Luz natural e iluminación. La luz solar desempeña una importante función biológica: es el marcador de nuestro reloj interno y un estímulo que afecta el estado de ánimo, la actividad y la salud, tanto desde el punto de vista fisiológico como psicológico. El nivel de iluminación afecta también muchos otros aspectos tales como la comodidad, el estado de ánimo y la salud.

Asimismo, se debe tener en cuenta que el color de la luz tiene un significado emocional importante pero también un efecto biológico innegable: mientras que la luz azulada de la mañana tiene un efecto biológico activador (de alerta), el rojo del atardecer tiene un efecto relajante.

* Color. Para la mayoría de las personas el color funciona como un sistema de signos; éstos pueden evocar estados de ánimo y son una herramienta poderosa a la hora de articular mensajes de comunicación visual. De acuerdo a la Teoría de los Colores (Goethe) éstos se pueden agrupar en dos tipos: los colores positivos o activos, que causan una actitud animada, emprendedora, activa (el amarillo, el naranja y el rojo amarillento), y los colores negativos o pasivos que se adaptan a un humor intranquilo, maleable, apasionado, tierno y lleno de emoción (el azul, el azul rojizo, el rojo azulado). El verde, por ser el color de la naturaleza, es reconfortante y equilibra las emociones.

* Ruido. Alcanzar un buen nivel de confort acústico es necesario para el equilibrio emocional de las personas. Para ello, el lugar de trabajo debe proporcionar condiciones apropiadas tanto para la interacción como para la confidencialidad y el trabajo de concentración. Diseñar espacios con menos superficies paralelas e incluir elementos irregulares, curvos u oblicuos; mantener los techos altos, utilizar materiales que contribuyan a la absorción del sonido y tener en cuenta la distribución del mobiliario son algunas de las estrategias que permitirán crear condiciones acústicas de confort.

* Layout. Debe tenerse en cuenta que lo que constituye un entorno productivo para unos puede resultar agotador para otros, es por ello que los ambientes de trabajo deben ofrecer una gama de espacios tal que permita elegir dónde y cómo realizar el trabajo, además de dar opciones que equilibren la necesidad de interacción con otros, ámbitos de tranquilidad para concentrarse, reflexionar o simplemente hacer una llamada telefónica personal.

Ofrecer la posibilidad de control sobre el espacio de trabajo satisface una de las necesidades emocionales básicas de las personas: la percepción de gozar de un cierto grado de autonomía y autorregulación.

* Materialidad. Las formas con las que se materializa el ambiente de trabajo también pueden proporcionar disparadores sensoriales. Numerosos estudios señalan que las personas preferimos las curvas y los contornos suaves porque instintivamente sentimos peligro ante los objetos afilados. De esto se desprende que las formas angulares benefician el estado de alerta y la concentración, mientras que las suaves y redondeadas satisfarían nuestra necesidad emocional de seguridad y protección.

Al mismo tiempo, la utilización de las divisiones transparentes puede conducir a una desagradable sensación de exposición que se puede traducir en estrés y falta de motivación. Para poder regular la transparencia se puede optar por cortinas o esmerilados. También conviene evitar los cielorrasos bajos ya que producen una sensación de confinamiento que puede producir estrés e irritabilidad.

Asesoró: Contract Workplaces.

CLARÍN PORTAL ENTREMUJERES/Hogar y Deco/ Argentina

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