Las empresas de América Latina operan en un contexto en el que las condiciones del negocio, la cantidad de empleados y las estructuras organizacionales pueden cambiar antes de que finalice un compromiso inmobiliario de largo plazo. El trabajo híbrido agrega otra fuente de incertidumbre, porque la asistencia a la oficina no se distribuye de manera uniforme a lo largo de la semana.
Según estudios del sector, casi tres de cada cuatro empresas de América Latina operan bajo modelos híbridos, la proporción más alta entre las regiones analizadas. Cuando los empleados dividen su tiempo entre el hogar y la oficina, la demanda de puestos de trabajo, salas de reunión y espacios colaborativos puede variar considerablemente de un día a otro.
Esto genera un problema concreto para Real Estate Corporativo. Una empresa que dimensiona su espacio permanente para el día de mayor asistencia puede mantener capacidad sin utilizar durante el resto de la semana. Planificar únicamente en función de la asistencia promedio genera el riesgo opuesto: no contar con espacio suficiente cuando la asistencia alcanza sus picos.
Los líderes de Real Estate Corporativo ya están enfrentando este problema. En una encuesta global reciente, alrededor de uno de cada tres identificó la asistencia impredecible o desigual como uno de sus principales desafíos relacionados con el espacio de trabajo. En el mismo estudio, casi la mitad identificó la flexibilidad del espacio y de los términos contractuales como la principal brecha entre lo que necesitan las empresas ocupantes y lo que ofrece actualmente el mercado inmobiliario.
Por qué optar por oficinas flexibles frente al modelo convencional
Esta es una de las situaciones en las que el Flex Office puede ofrecer una alternativa. El modelo combina condiciones contractuales más flexibles con espacios listos para usar y, según la solución, infraestructura, tecnología, mantenimiento y gestión integrados. Las empresas pueden reducir la cantidad de proveedores y procesos independientes necesarios para abrir y operar una oficina.
El modelo también puede reducir parte de la inversión inicial necesaria para acondicionar una oficina convencional. Según el contrato, una mayor proporción del costo puede incorporarse a pagos recurrentes en lugar de comprometerse al inicio. El espacio puede entregarse listo para operar y adaptado a los requerimientos y la marca de la organización, siguiendo un enfoque plug-and-play.
Estas características pueden ser útiles para grandes empresas que ingresan a un nuevo mercado, gestionan necesidades temporales, prevén un crecimiento incierto o prefieren tercerizar parte de la operación de su espacio de trabajo. También pueden ayudar a una empresa a sumar capacidad sin comprometer todo su portafolio bajo el mismo plazo contractual o modelo operativo.
Adaptabilidad operativa en el contexto de América Latina
El contexto latinoamericano agrega otra razón para considerar la flexibilidad. La volatilidad económica y los cambios regulatorios pueden modificar los planes de negocio mientras los compromisos inmobiliarios permanecen fijos. Por lo tanto, las preguntas relevantes para una empresa ocupante son cuánto espacio necesita, durante cuánto tiempo es probable que lo requiera y qué tan difícil sería ajustarlo si cambian las condiciones.
Una operación estable y con una demanda predecible puede seguir beneficiándose de una oficina convencional con un contrato de largo plazo. Otras necesidades pueden resolverse mejor mediante contratos más cortos, derechos de expansión o reducción, oficinas gestionadas o una combinación de espacios permanentes y flexibles. La flexibilidad puede aplicarse, entonces, al contrato, a la cantidad de espacio y a la forma en que se opera el lugar de trabajo.
Para los propietarios, la investigación original también identifica una oportunidad. Los espacios gestionados podrían alquilarse más rápido que las oficinas convencionales, lo que ayudaría a reducir los períodos de vacancia y podría permitir obtener rentas más altas. Estas afirmaciones requieren incorporar las fuentes de respaldo antes de la publicación.
El punto más amplio es que las oficinas flexibles responden a algo más que la duración del contrato. Pueden combinar espacio, servicios y operación en un modelo que permite a las empresas modificar su capacidad con menos pasos cuando cambian sus necesidades.
Para las empresas de América Latina, esa capacidad tiene un valor concreto: reducir el tiempo, el capital y la coordinación necesarios para ampliar, reducir o reorganizar el espacio de trabajo cuando el negocio lo requiere.
Referencias:
- JLL, Future of Work: Work Models in Latin America, 2024. Encuesta a empresas de América Latina.
- Leesman, Corporate Real Estate Leaders Poll 2026 — Mind the Gap, pp. 10–11.
- Knotel, The Knotel Guide to the Managed Office, 2026.








