En los últimos años, los espacios de trabajo abiertos han ganado popularidad por su potencial para fomentar la colaboración, la flexibilidad y la innovación. Sin embargo, este formato enfrenta un desafío para optimizar la acústica que puede limitar seriamente su efectividad en la experiencia acústica. El ruido constante y las interrupciones no solo afectan la concentración, sino que pueden impactar negativamente la productividad, el bienestar de los empleados y la percepción del espacio como catalizador de resultados.
Optimizar la acústica no significa simplemente reducir el volumen; implica diseñar un entorno sonoro que acompañe las distintas actividades laborales y se alinee con los objetivos operativos y culturales de la organización. Este artículo ofrece estrategias prácticas y aplicables para transformar oficinas abiertas en ambientes acústicamente eficientes, confortables y alineados con las necesidades del negocio.
¡Descubre cómo un ambiente sonoro equilibrado puede ser la clave para el éxito de tu equipo!
¿Por qué optimizar la acústica es un reto en espacios de trabajo abiertos?
La principal dificultad acústica en espacios abiertos radica en la ausencia de barreras físicas que contengan y modulen el sonido. A diferencia de una oficina tradicional, donde paredes y puertas aíslan auditivamente, en los ambientes abiertos el sonido se propaga libremente, lo que eleva los niveles de ruido de fondo y reduce la privacidad de las conversaciones. Esto no es un tema menor: investigaciones han demostrado que los niveles sonoros excesivos están asociados con estrés, irritabilidad y disminución de la memoria a corto plazo, además de afectar la salud física a largo plazo.
Desde una perspectiva neurobiológica, el oído humano está diseñado para detectar y priorizar el rango de frecuencias de la voz humana (aproximadamente entre 100 Hz y 5.000 Hz), lo que explica por qué los sonidos de conversaciones cercanas son particularmente intrusivos en oficinas abiertas.
Además, la popularidad del diseño minimalista —con superficies duras como vidrio, concreto o metal— intensifica la reverberación y el eco, aumentando las dificultades para concentrarse y comunicarse eficazmente.
Principales fuentes de ruido en oficinas abiertas
Identificar las principales fuentes de ruido en oficinas abiertas es el primer paso para abordar los problemas acústicos y para poder diseñar soluciones efectivas:
- Conversaciones y actividades colaborativas: Es uno de los distractores más frecuentes, especialmente cuando no hay zonas diferenciadas para distintos tipos de interacción.
- Llamadas telefónicas y videoconferencias: Sin espacios acústicamente habilitados, generan ruido involuntario que trasciende puestos de trabajo adyacentes.
- Equipos y sistemas técnicos: Impresoras, máquinas de café y sistemas de climatización pueden añadir ruido de fondo continuo.
- Movimiento y tránsito interno: Pasos, sillas y desplazamientos generan un ruido constante que puede pasar desapercibido pero que contribuye al clima sonoro percibido.
- Ruido externo: Tráfico urbano, obras o actividades vecinas que ingresan a través de fachadas poco aisladas.
Estas fuentes no solo compiten con los requerimientos cognitivos de tareas complejas, sino que también impactan la productividad real de la organización: estudios señalan que tras una distracción por ruido, pueden pasar hasta 8 minutos en recuperar la concentración.
Soluciones de diseño para optimizar la acústica
El diseño del espacio de trabajo juega un papel crucial en el impacto en los sentidos.
Zonificación estratégica
La zonificación funcional es clave para equilibrar colaboración y concentración. Separar áreas de reunión, colaboración informal, trabajo individual y espacios silenciosos permite adaptar la exposición al sonido según la actividad. Esto no solo reduce interferencias, sino que también refuerza la eficiencia operativa del espacio.
Integración de elementos naturales
Plantas, jardines verticales y elementos vegetales no solo enriquecen la experiencia sensorial general, sino que también disminuyen la propagación del sonido al interrumpir físicamente las ondas acústicas, además de aportar beneficios psicoemocionales.
Diseño de superficies y geometrías
Las superficies duras reflejan el sonido, mientras que las superficies blandas lo absorben. El uso de materiales y texturas adecuadas en techos, paredes y suelos es fundamental para controlar la reverberación y mejorar la claridad acústica. La evidencia sugiere que el balance entre absorción, bloqueo y enmascaramiento es esencial para lograr confort acústico.
Materiales acústicos: cuáles elegir y dónde colocarlos
La elección de los materiales acústicos adecuados es fundamental para optimizar la acústica en espacios de trabajo abiertos. La elección inteligente de materiales acústicos puede marcar una diferencia significativa:
- Paneles acústicos: Instalados en paredes y techos para absorber ruido y disminuir la reverberación en sectores críticos.
- Cielorrasos absorbentes: Reducen la transmisión de sonido y contribuyen a un ambiente más equilibrado.
- Alfombras y moquetas: Ayudan a amortiguar el ruido de pasos y el eco general.
- Nubes acústicas y deflectores: Ideales para espacios con techo expuesto, atenuando el sonido en zonas de alta concentración.
No solo se trata de reducción, sino de gestionar el sonido para apoyar distintas tareas cognitivas y emocionales. Esto está alineado con el concepto de experiencia sensorial integral, donde cada estímulo influye en la percepción global del espacio de trabajo.
Mobiliario que ayuda a reducir el ruido ambiente
En un espacio de trabajo abierto, la elección del mobiliario es crucial para minimizar el ruido ambiente y mejorar la acústica.El mobiliario no solo cumple una función ergonómica o estética, sino que puede operar como elemento acústico activo:
- Paneles divisorios y pods acústicos: Ayudan a segmentar visual y acústicamente sin eliminar la sensación de apertura.
- Muebles tapizados: Absorben sonido y reducen la reflexión de ondas acústicas, favoreciendo un ambiente más silencioso para tareas intensivas.
- Estanterías y bibliotecas como barreras: Actúan como muros acústicos pasivos, especialmente cuando están cargadas de material absorbente.
Una implementación estratégica del mobiliario mejora tanto la percepción del espacio como la experiencia emocional de los empleados, lo cual es clave para la retención y satisfacción.
Buenas prácticas para fomentar un ambiente de trabajo silencioso
Para fomentar un ambiente de trabajo silencioso en una oficina abierta, es esencial implementar una serie de buenas prácticas que aborden tanto el comportamiento de los empleados como el diseño del espacio. Una de las más efectivas es establecer políticas claras sobre el uso del espacio. Por ejemplo, designar áreas específicas para llamadas telefónicas y videoconferencias puede ayudar a contener el ruido y minimizar las distracciones. Estas áreas deben estar equipadas con materiales acústicos para absorber el sonido y evitar que se propague a otras partes de la oficina.
Fomentar el uso de auriculares con cancelación de ruido también puede ser una medida eficaz para reducir el ruido en el entorno de trabajo. Los auriculares no solo ayudan a los empleados a concentrarse en sus tareas, sino que también evitan que el sonido de sus llamadas o música moleste a los demás. Además, es importante promover un comportamiento respetuoso en cuanto al volumen de las conversaciones y el uso de dispositivos electrónicos. Animar a los empleados a utilizar mensajes de texto o correos electrónicos para la comunicación interna en lugar de conversaciones en voz alta puede contribuir significativamente a un ambiente más tranquilo.
El mantenimiento regular de los equipos de oficina y los sistemas de ventilación también es crucial para minimizar el ruido. Asegurarse de que las impresoras, máquinas de café y otros dispositivos estén en buen estado de funcionamiento puede reducir el ruido innecesario. Además, instalar sistemas de ventilación y aire acondicionado diseñados para ser silenciosos puede mejorar significativamente el ambiente sonoro. En conjunto, estas buenas prácticas pueden ayudar a crear un entorno de trabajo más silencioso y productivo, donde los empleados puedan concentrarse en sus tareas sin las distracciones del ruido.
La implementación de estas estrategias no solo mejora la acústica, sino que también contribuye al bienestar general de los empleados. Un ambiente de trabajo tranquilo y bien diseñado puede aumentar la satisfacción y la productividad de los empleados, lo que a su vez beneficia a la empresa en su totalidad. La clave es abordar el problema de manera integral, considerando tanto el diseño del espacio como el comportamiento de los empleados. Con un enfoque consciente y estratégico, es posible transformar una oficina abierta en un entorno de trabajo armonioso y eficiente.

































