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Si te encuentras en búsqueda de lo último que está pasando en materia de workplace design, estás en el lugar indicado. Te invitamos a sumergirte en las nuevas tendencias que abarcan temas de diseño, tecnología, sustentabilidad, equipamiento, RRHH y management

La nueva tecnología del bienestar

Con el acelerado avance de la tecnología y el surgimiento de sensores cada vez más discretos y ubicuos, hoy resulta posible no solo controlar las condiciones ambientales del espacio de trabajo sino también conocer los parámetros fisiológicos y el movimiento de las personas en tiempo real. Dado que los seres humanos producimos constantemente bioseñales que pueden ser capturadas, medidas e interpretadas, estos sensores nos permiten conocer una gran variedad de estados, incluido el bienestar. Luego, esta información se puede utilizar para adaptar la configuración del equipamiento, regular los sistemas ambientales y hasta para hacer recomendaciones personalizadas a través de la computadora, tablet o smartphone: hacer ejercicio, hidratarse, socializar, realizar prácticas de reducción del estrés, entre otras intervenciones. De esta forma, la tecnología se pone al servicio de las necesidades de los empleados ayudándolos a experimentar mayor bienestar y efectividad en el desempeño de sus tareas.

En la actual economía del conocimiento, la gente es el activo más importante de las empresas por lo que el bienestar en el lugar de trabajo se está convirtiendo en una necesidad estratégica, habida cuenta del abundante cuerpo de investigación que demuestra el estrecho vínculo que existe entre bienestar y  productividad.

Hoy, el paradigma del bienestar personal está cambiando impulsado por el enorme crecimiento del consumo de los wearables, dispositivos que permiten la medición de datos biométricos en tiempo real. La integración de esta información junto con los datos provenientes de los sensores del entorno construido permitiría adaptar el espacio en forma autónoma, regular los sistemas de control ambiental y comunicarse con los empleados para lograr una máxima efectividad y confort.

De sensores y bioseñales

Los sensores recogen datos del entorno, generan información y notifican sobre el estado del mismo. Tienen un papel fundamental en la reducción de la brecha entre los mundos físico y virtual, y en la posibilidad de activar respuestas frente a cambios ambientales. Existe una amplia variedad de usos que abarcan múltiples tecnologías y sectores: desde monitorear los movimientos de las personas o la presencia de humo en el ambiente hasta detectar las bioseñales que revelan el estado físico de la gente.

. Sensores ambientales: se encargan de supervisar y controlar el uso del espacio, la iluminación, la temperatura, la ventilación, la seguridad, el consumo de electricidad, etc. Sin embargo, si una persona no produce sonido o movimiento durante demasiado tiempo, estos sensores pueden ignorar su presencia. Para que esto no suceda hace falta una mayor información de los inputs del sensor que incluyan la intensidad y el espectro de la luz, la amplitud y la dirección del sonido, la calidad del aire, el olor, etc.

. Sensores personales: los seres humanos envían bioseñales que pueden ser capturadas y utilizadas por biosensores para revelar una serie de características personales en tiempo real tales como el estado físico, emocional y cognitivo. Estos productos incluyen relojes inteligentes, sensores de pulsera, etc., que permiten rastrear continuamente variables tales como la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal, la transpiración, la actividad cerebral, el nivel de glucosa en la sangre, los niveles de oxígeno, etc.

De acuerdo con una investigación de la firma Haworth, gracias al uso de los sofisticados sensores que utilizan algunos de estos wearables junto con los datos provenientes de los sistemas de ocupación y de las condiciones ambientales del entorno físico, se puede obtener la información necesaria para modificar el espacio de trabajo de acuerdo con las necesidades individuales y así ayudar a lograr y mantener las mejores condiciones para la tarea que se está llevando a cabo.

Por ejemplo, el sistema podría supervisar una reunión y determinar que la mayoría de las personas ha estado sentada durante veinte minutos con pocos cambios de postura, que ha habido un solo participante dominante en los últimos diez minutos, o que el nivel de dióxido de carbono ha superado un umbral aceptable; también podría evaluar la tensión muscular de la cara y la temperatura de la piel de los participantes para verificar si la atención está disminuyendo. Luego, en respuesta a los datos obtenidos, el sistema podría ajustar la intensidad y el color de la luz, modificar la temperatura ambiente y el flujo de aire e, incluso, añadir aromas específicos  para estimular la atención de los concurrentes.

Estrategias para alentar el bienestar

Para mejorar los hábitos en la oficina y alentar el bienestar personal, a veces es necesario cambiar algunos comportamientos y la tecnología también puede ser una aliada en este terreno. Para ello se puede hacer uso de la tecnología informática persuasiva: un sistema informático, dispositivo o aplicación  diseñado para cambiar la actitud o el comportamiento de la persona de una manera predeterminada. Mensajes de motivación o sugerencias “just-in-time” entregados a través de una amplia variedad de dispositivos tales como computadora, tablet o smartphone pueden producir un impacto duradero, tal vez porque los cambios pueden ser llevados a cabo lentamente y de manera sostenible en la práctica diaria.

Estas notificaciones pueden apoyar actividades para mejorar el rendimiento y el bienestar de las personas basadas en sus datos biométricos entregando alertas para hacer pausas, hidratarse, caminar, hacer meditación, yoga o ejercicios de respiración. Además, cuando el sistema integra la entrada de un biosensor que entrega datos sobre el estado de atención de la persona junto con la agenda personal e información de GPS, por ejemplo, las notificaciones se adaptan en función de un horario más pesado o la eventualidad de un viaje, enviando sugerencias relevantes en el momento más propicio.

Otras tecnologías se basan en un sistema de recompensas con reconocimiento social a fin de orientar un comportamiento o una actitud previamente establecidos. Puede incluir una plataforma de datos unificada basada en datos biométricos personales para el seguimiento de determinadas variables y que incluya las redes sociales.

Por ejemplo, una herramienta simple puede medir la actividad física diaria de los colaboradores a través de un podómetro (dispositivo electrónico que cuenta cada paso que una persona realiza al detectar el movimiento) y ofrecer una recompensa por el logro de una meta personal. Si varias personas están conectadas a la red de la aplicación, el incentivo social puede convertirse en una herramienta capaz de amplificar eficazmente la motivación y el cambio de comportamiento, proporcionando un motivo más para alcanzar las metas propuestas en base al deseo humano de competir y ser mejores.

Conclusiones

Con el avance de la tecnología, hoy resulta muy simple y asequible monitorear continuamente algunos datos biométricos tales como la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal y el sudor junto con el movimiento y la ubicación de las personas. Además, ya existen sistemas menos conocidos que realizan el seguimiento de la postura corporal, el movimiento de los ojos, la expresión e, incluso, la temperatura facial. Todo esto podría ser utilizado para identificar la actividad, la emoción y la concentración.

Según el informe de Haworth, es solo una cuestión de tiempo hasta que estos sensores lleguen al mercado de consumo. Entonces, el lugar de trabajo puede sufrir un cambio de paradigma importante. Con el conocimiento de los datos biométricos individuales se podría establecer un perfil para cada usuario y así medir los cambios fisiológicos para relacionarlos con distintos estados: estrés, concentración, etc. Usados en combinación con la información proveniente del espacio físico (ocupación, temperatura, iluminación, etc.) se podrían acomodar las condiciones ambientales de acuerdo con la actividad de cada usuario, según concluye el informe.

Las tecnologías persuasivas y las redes sociales para los productos y servicios de consumo orientados a la adopción de conductas y hábitos saludables en el lugar de trabajo (hacer ejercicio periódico, relajarse, seguir hábitos de alimentación sana, etc.) también podrían alentar el bienestar psicofísico de los colaboradores.

Cuando consideramos que los gastos de personal representan alrededor del 90% de los costos de operación, se comprende la importancia que adquieren todas las acciones destinadas a mejorar el  bienestar de la gente. No obstante, como toda tecnología emergente, estas herramientas presentan algunas zonas grises que merecen ser tenidas en cuenta: entre ellas, la intrusión en la esfera personal y la preservación de la privacidad de los datos de los usuarios parecen ser las más sensibles.

 

Referencias:

CHATTERJEE, S. et al. (2009): “Healthy Living with Persuasive Technologies: Framework, Issues, and Challenges”. Journal of the American Medical Informatics Association, Volume 16, Number 2.

CUSHMAN & WAKEFIELD (2017): “Well Workplace”.

EUROPEAN AGENCY FOR SAFETY AND HEALTH AT WORK (2017): “Monitoring technology: The 21st century’s pursuit of well-being?”.

HAWORTH (2016): “Enabling the Organic Workspace: Emerging Technologies that Focus on People, Not Just Space”.

SWAMINATHAN, K.S. “Tostadoras, frigoríficos e Internet de las cosas“. Accenture.

SWAN, M. (2012): “Sensor Mania! The Internet of Things, Wearable Computing, Objective Metrics, and the Quantified Self 2.0”.

Oficinas de alto impacto La nueva sede de Mulesoft en Buenos Aires

Mulesoft es una empresa con base en San Francisco, California, que se especializa en la integración de aplicaciones, datos y dispositivos para grandes compañías. Cuenta con más de 1.000 empleados repartidos entre sus 18 oficinas de Washington, Nueva York, Amsterdam y otras grandes ciudades del mundo, pero la mayor parte del desarrollo de sus productos se realiza en Buenos Aires. Dado que la empresa está en constante crecimiento, en 2016 decidió trasladar su sede a Puerto Madero. El proyecto –íntegramente realizado por Contract Workplaces– no solo apuntó a brindar un diseño eficiente del espacio: las nuevas oficinas, amplias y versátiles, responden acertadamente a las demandas de una empresa en continua evolución con una imagen de alto impacto, innovadora y joven.

El proyecto de las nuevas oficinas de Mulesoft se desarrolló sobre una planta de 2.400 m² en el 6° piso de un moderno edificio situado sobre la calle Juana Manso, en el Dique 3 de Puerto Madero. Su ubicación cercana a la zona central de la ciudad y sus amplias vistas al Río de la Plata hacen de esta locación una de las más valoradas de la ciudad de Buenos Aires.

A medida que la empresa fue creciendo y debió afrontar nuevos retos, se hizo evidente la necesidad de contar con un espacio más abierto, flexible e inspirador, que fuera capaz de alentar la colaboración, el trabajo en equipo, las reuniones informales y la interacción entre las personas.

Tratándose de una compañía de software, el principal requerimiento para las nuevas oficinas se centró en la necesidad de contar con amplias superficies de trabajo, flexibles y versátiles, para que los equipos puedan colaborar con facilidad. Así, el proyecto se basó en una distribución democrática del espacio sin despachos privados; los puestos de trabajo se organizaron en open plan sobre el perímetro de la planta reservando las zonas interiores para ubicar de forma aleatoria las salas de reuniones, las áreas de encuentro informal, los Meeting Box, el sector de copiado, los lockers, etc.

Esta disposición del layout junto con la utilización de divisores bajos en las estaciones de trabajo y frentes vidriados en las áreas cerradas, permite el aprovechamiento de la luz natural y las vistas al exterior al mismo tiempo que ayuda a mantener la integridad visual de todo el espacio.

El comedor, ubicado en un sector lateral de la planta, ocupa una superficie importante con respecto al conjunto. Se trata de un espacio multifuncional que cuenta con un área de juegos y una amplia cocina que puede ser utilizada como Coffee cuando el salón se convierte en auditorio.

El encuadre estético se inspiró en la cultura “hipster” definiendo las terminaciones, los colores y el diseño de las piezas gráficas que dan identidad al proyecto. Diferentes texturas y tonalidades tales como la madera, el azul y el verde, se combinaron en paredes, alfombras y tapizados para generar los énfasis necesarios en cada uno de los espacios. Al mismo tiempo, la elección del equipamiento y del mobiliario especial contribuyó a caracterizar cada área y a realzar las intenciones del diseño.

Finalmente, el principal desafío del proyecto consistió en brindarle riqueza espacial a un programa de requerimientos muy simple, evitando que se tornara repetitivo. El resultado fue un espacio colaborativo, versátil y flexible que responde acertadamente a las demandas de una empresa en continua evolución, con una imagen de alto impacto, innovadora y joven.

 

Ficha técnica

Cliente:  Mulesoft.

Ubicación:  Juana Manso 999, piso 6° – Puerto Madero, Buenos Aires.

Plazo de ejecución: 90 días.

Superficie: 2.400 m².

Año de ejecución:  2016.

Proyecto y dirección de obra:  Contract Workplaces.

Gerente de proyecto: Fernando Marconi.

Proyectistas a cargo: Jeremías Saraco, Leandro Boggiatto.

Referente técnico: Esteban Errecart.

Directores de obra: Paola Pionetti, María Sol Fernández Pizarro.

Project Manager: María Laura Esperanza.

Fotografía: Andrés Negroni.

Neuroarquitectura

¿Puede un edificio hecho de materia inerte hacernos sentir angustiados o felices, aburridos o estimulados, comprometidos o indiferentes? Fred Gage, neurocientífico del Salk Institute, parece haber hallado una respuesta: al diseñar los edificios que habitamos, el entorno construido cambia nuestra conducta y modifica nuestro cerebro. Esto explica la íntima relación que guardan la Arquitectura y las Neurociencias, y su enorme sinergia a la hora de diseñar espacios que ayuden a mejorar la experiencia de las personas que viven, aprenden y trabajan en ellos. Comprender cómo funciona el cerebro humano en la percepción y la navegación por el espacio nos permitirá incluir estrategias de diseño que van más allá de la necesidad de funcionalidad, confort y rentabilidad.

Desde la antigüedad, los seres humanos nos hemos valido de los edificios para expresar y provocar determinadas emociones en la gente. En la arquitectura religiosa, los templos, las tumbas y las catedrales, lograban crear un ambiente sagrado, misterioso o monumental gracias a la elección apropiada de la escala, la gradación de las alturas, el uso deliberado de la iluminación, la acústica, la simetría, etc.

Utilizando recursos similares, los poderes terrenales también se sirvieron de esta capacidad de la Arquitectura para transmitir ideas, estados de ánimo y sentimientos. El lujo y la grandiosidad con que reyes, príncipes y emperadores construyeron sus palacios y sedes de gobierno ayudaban a consolidar y a fortalecer su imagen y su poder frente al pueblo.

A fines del siglo XVIII, el entorno construido también se empleó para controlar la conducta de los prisioneros en las cárceles. Con la aplicación del modelo panóptico de Bentham, la exposición visual provocaba que las sensaciones de vigilancia y control fueran omnipresentes.

Así, a través de un uso adecuado de la composición y el diseño de los edificios, los arquitectos de todas las épocas han sabido intuitivamente cómo movilizar las emociones de la gente, modelando sus percepciones y su pensamiento. Esta fue la revelación que llevó a Jonas Salk a relacionar las Neurociencias con la Arquitectura.

A mediados de los 50, Salk estaba empeñado en encontrar una vacuna contra la poliomielitis pero, recluido en su laboratorio ubicado en un sótano de la Universidad de Pittsburgh, su trabajo no progresaba. Fue entonces cuando decidió viajar a Asís, Italia, donde pasó una temporada en el Convento de San Francisco, una construcción del siglo XIII. Allí, admirando y recorriendo esos amplios claustros, las ideas fluyeron nuevamente.

Salk quedó convencido de que la arquitectura del convento había estimulado su imaginación otorgándole la claridad mental necesaria para encontrar el concepto de la vacuna que tanto buscaba junto con la forma de producirla. Gracias a esta experiencia, se afianzó su creencia de que el entorno construido tiene una profunda influencia sobre la mente y, una vez de regreso en los EE.UU., convocó al arquitecto Louis Kahn para desarrollar y construir el Instituto Salk, un centro de investigación de vanguardia con sede en California, considerado el primer referente de la Neuroarquitectura.

Neurociencias y Arquitectura

La función primordial del entorno construido es dar cobijo y protección frente a las inclemencias y las amenazas del ambiente. Un edificio bien diseñado tiene que responder tanto a las necesidades funcionales como a los requerimientos de confort de sus ocupantes. No obstante, tal como afirmaba Le Corbusier, la Arquitectura no solo tiene que servir sino también conmover.

Es esta amalgama de elementos dispares la que otorga a la Arquitectura su gran complejidad ya que, mientras que los aspectos técnicos pueden ser abordados con criterios o métodos científicos, su efecto  sobre las personas suele quedar librado a la intuición del profesional. Las Neurociencias pueden ayudar a los arquitectos a comprender científicamente este aspecto que, a través de la historia, había quedado sujeto al talento personal.

Hoy, los avances en el campo de la neurofisiología son capaces de explicar la forma en que percibimos el mundo que nos rodea y en que el entorno físico afecta la cognición, la capacidad de resolver problemas y el estado de ánimo. Incorporar estos conocimientos brinda nuevas herramientas para planificar los espacios que ocupamos y en los que pasamos el 90% de nuestra vida.

La Neuroarquitectura, entonces, se puede definir como el entorno construido que ha sido diseñado con principios derivados de las Neurociencias, ayudando de esta forma a crear espacios que favorezcan la memoria, la mejora de las habilidades cognitivas y la estimulación de la mente, evitando al mismo tiempo el estrés.

Los elementos de las Neurociencias

La Academia de Neurociencias para la Arquitectura –creada en 2003 con el fin de dirigir investigaciones en Neurociencias que puedan ser relacionadas con la práctica de la Arquitectura–, estudió los requisitos funcionales para distintos tipos de edificios a partir de los cuales estableció las principales áreas de estudio que deben ser abordadas.

. Percepción sensorial

La percepción es un evento multisensorial que involucra a la memoria, las emociones y las experiencias de los órganos de los sentidos. Influye tanto en el comportamiento como en la imaginación, la manera de procesar la información nueva y la respuesta de las personas al medio ambiente.

. Recorridos

Los puntos de referencia junto con los recorridos presentes en un espacio son características que definen tanto su forma como su función al mismo tiempo que ayudan a significar la percepción espacial.

Las investigaciones demuestran que en los espacios que se pueden transitar en dos direcciones, cada una de ellas está representada por distintos patrones de actividad neuronal de tal manera que el cerebro las trata como entornos diferentes. De esto se infiere que los espacios que fomentan la libre exploración crearán representaciones menos influenciadas por los recorridos mejorando la experiencia personal.

. Aprendizaje y memoria

La memoria espacial necesita referencias visuales para determinar nuestra ubicación y orientación dentro de un entorno dado. Cuando estas referencias faltan se retrasa el aprendizaje de la ubicación y se activa la respuesta de estrés. Esto indica la importancia de incorporar elementos de diseño que permitan el reconocimiento espacial y la recordación.

. Emociones

El entorno construido se percibe inicialmente a través de la emoción, un sistema rápido y eficaz del que nos ha dotado la evolución para juzgar lo que es bueno o malo, seguro o peligroso, para poder sobrevivir. Antes de que las sensaciones que evoca un edificio lleguen a la consciencia ya hemos hecho juicios sobre los materiales, las relaciones espaciales, las proporciones, la escala, los ritmos, la comodidad, etc.

Dado que las respuestas emocionales incluyen las áreas del cerebro relacionadas con los movimientos corporales y con el sistema nervioso autónomo que regula la homeostasis, la Arquitectura se convierte en un elemento capaz de alterar nuestros estados fisiológicos.

. Espacio y lugar

Aunque los lugares se asocian más que nada con ambientes espaciales, la noción de “lugar” difiere de la de “espacio” en un aspecto fundamental: la interacción por parte del individuo. La representación interna de un lugar está muy influenciada por la forma en que las personas se mueven dentro de él. Una separación de vidrio –que no interrumpe las vistas pero sí el desplazamiento– puede ser suficiente para que el cerebro perciba como distintos a dos espacios físicamente adyacentes. Esto significa que el sentido de lugar se construye a través del movimiento y las conexiones espaciales que se pueden realizar junto con la propia configuración del espacio.

Una guía para la Neuroarquitectura

La comprensión de los principios de las Neurociencias puede servir de guía para el diseño del entorno construido mejorando la orientación espacial, reforzando las capacidades cognitivas y facilitando las emociones positivas y la motivación.

A continuación se enumeran algunos aspectos que se pueden tener en cuenta a la hora de diseñar espacios de trabajo efectivos y centrados en el bienestar de las personas:

. Cronobiología y ritmos circadianos

La luz solar es fundamental para la regulación de los sistemas endocrino e inmunológico, e influye en el correcto funcionamiento de los ritmos circadianos a lo largo del día y de las estaciones. Cuando no se cuenta con un aporte adecuado de luz pueden producirse problemas tales como alteraciones del ciclo sueño-vigilia, fatiga, falta de concentración, depresión, estrés, etc.

Los cambios de nivel y temperatura del color de la luz natural también afectan el estado de ánimo y la actividad de las personas: mientras que la luz azulada tiene un efecto activador, la luz cálida tiene un efecto relajante. Al mismo tiempo, una intensidad de iluminación alta provoca excitación y, por lo tanto, un aumento de la actividad y un mejor estado de ánimo. Una intensidad baja induce a la relajación y al descanso.

. Altura del cielorraso

Un estudio de la Universidad de Minnesota sugiere que la altura del cielorraso afecta las habilidades de resolución de problemas y el comportamiento induciendo distintos tipos de procesamiento mental.

Mientras que los espacios con techos altos promueven el pensamiento conceptual, activan la sensación de libertad y la imaginación estimulando pensamiento creativo, los espacios con techos bajos activan un estilo de pensamiento más concreto, enfocado y detallista que mejora la concentración.

. Vistas al exterior

Existe una gran cantidad de estudios que confirman una realidad empírica que se verifica en todos los espacios de trabajo: la posibilidad de tener vistas al exterior –especialmente si se trata de entornos naturales– mejora el bienestar y el estado de ánimo de los empleados. Al parecer, los paisajes verdes ofrecen el mejor efecto mientras que las extensiones de agua parecen ser superiores al paisaje urbano.

. Proxemia

El concepto de proxemia abarca las distancias físicas que las personas mantienen entre sí para conservarse dentro de una zona de confort en función de la relación y del tipo de interacción que posean. Existen cuatro distancias espaciales básicas: íntima, personal, social y pública. La violación de estos límites del espacio personal provoca diversos grados de malestar. El ambiente de trabajo se correspondería con el ámbito social de las personas, donde el espacio privado se ha visto reducido drásticamente en los últimos años en beneficio de las áreas públicas.

Ulteriores estudios han revelado que la amígdala –una estructura relacionada con la percepción de miedo– se activa ante la presencia de otras personas, participando activamente en la gestación de las reacciones emocionales que acompañan la regulación de la distancia interpersonal durante la interacción social.

. Contacto visual

Según una investigación del Center for Brain and Cognitive Development de la University of London, el contacto visual es la base de la conexión humana tanto desde el punto de vista biológico como cultural. Ver a otra persona activa las “neuronas espejo” –fundamentales para la socialización–, las cuales reaccionan con mayor intensidad durante el contacto cara a cara. La mirada permite obtener retroalimentación del interlocutor, sirve como señal de sincronización y permite interpretar la disposición de los otros.

Algunos factores tales como la manera de distribuir el equipamiento dentro del espacio pueden influir en la posibilidad de hacer contacto visual, maximizando o minimizando las oportunidades de relacionarse y socializar.

. Ruido

El ruido en la oficina es una de las causas más importantes de distracción, disminución de la eficiencia,  aumento del estrés e insatisfacción laboral. El estrés producido por el ruido puede inducir la liberación de cortisol, una hormona que ayuda a restaurar la homeostasis del cuerpo después de una experiencia negativa. El exceso de cortisol afecta el procesamiento de las emociones, el aprendizaje, el razonamiento y el control de los impulsos, alterando la capacidad para pensar con claridad y retener información.

. Morfología

Las formas con las que se materializa el ambiente de trabajo pueden proporcionar disparadores sensoriales. Un estudio realizado por científicos del Harvard Medical School indica que preferimos las curvas y los contornos suaves sobre aquellos agudos porque instintivamente sentimos peligro ante los objetos afilados, y encontró que la amígdala era más activa cuando la gente miraba objetos afilados. De ello se desprende que las formas angulares benefician el estado de alerta y la concentración mientras que las suaves y redondeadas satisfarían nuestra necesidad emocional de seguridad y protección.

Conclusiones

Mientras que el cerebro controla nuestro comportamiento y los genes dirigen el diseño y la estructura del cerebro, el ambiente puede modular la función de los genes y, en última instancia, la estructura del cerebro cambiando nuestro comportamiento. Al planificar los entornos en los que vivimos, el diseño arquitectónico cambia nuestro cerebro y nuestra conducta” Fred Gage.

Actualmente, los avances en las tecnologías y los estudios en Neurociencias son capaces de revelar las reacciones de la mente y del cuerpo frente al entorno construido. A la luz de este conocimiento, la Arquitectura debe ser abordada teniendo en cuenta los efectos que el diseño produce tanto en la fisiología como en la psicología de sus ocupantes. Esto nos dará la oportunidad de crear espacios que tengan en cuenta las disposiciones biológicas de las personas para mejorar la experiencia de trabajar dentro de un ámbito saludable y motivador.

 

Referencias:

BAR, M. & NETA, M. (2006): “Humans prefer curved visual objects”. Psychological Science.

BRATMAN, G. et al. (2015): “Nature experience reduces rumination and subgenual prefrontal cortex activation”.

EBERHARD, J.P. (2008): “Brain Landscape: The Coexistence of Neuroscience and Architecture”.

EPSTEIN, R. et al. (1999): “The Parahippocampal Place Area: Recognition, Navigation, or Encoding?”. Neuron Vol. 23.

ERIKSSON, P. et al (1998): “Neurogenesis in the adult human hippocampus”.

FURNHAM, A. (2014): “The Secrets of Eye Contact, Revealed“. Psychology Today.

GAGE, F. (2004): “Neuroscience and Architecture”.

HALL, E.T. (1966): “La dimensión oculta“.

JOHNSON, M. et al. (2002): “Eye contact detection in humans from birth“.

KANDEL, E. R.  (2007): “En busca  de la memoria”.

KENNEDY D.P. et al. (2009): “Personal Space Regulation by the Human Amygdala”. Nature Neuroscience.

MALGRAVE, H. (2013): “Should Architects Care About Neuroscience?”. Architecture and Neuroscience.

MEYERS-LEVY, J. & ZHU, R. (2007): “The Influence of Ceiling Height: The Effect of Priming on the Type of Processing People Use”. Journal of Consumer Research.

PALLASMAA, J. (2013):  “Towards a Neuroscience of Architecture”. Architecture and Neuroscience.

PALLASMAA, J. (1994): “An Architecture of the Seven Senses”. Architecture and Urbanism.

RIZZOLATTI, G. et al. (1995): “Premotor cortex and the recognition of motor actions ”.

RUGG, M. & ANDREWS, M. (2010): “How does background noise affect our concentration?”. Scientific American.

STERNBERG, E.M. & WILSON, M.A. (2006): “Neuroscience and Architecture: Seeking Common Ground”. Cell 127.

VELARDE, M.D.; FRY, G.; TVEIT, M. (2007): “Health effects of viewing landscapes: Landscape types in environmental psychology”.

WORKTECH, LA CONFERENCIA INTERNACIONAL LÍDER SOBRE EL FUTURO DEL TRABAJO, LLEGA POR PRIMERA VEZ A PERÚ Y A COLOMBIA

• Por primera vez en Lima y Bogotá, se llevará a cabo la conferencia internacional líder sobre el futuro del trabajo, la tecnología, los espacios de trabajo y la innovación.

• Worktech´17 Lima tendrá lugar el próximo 23 de noviembre en el Swissôtel. Worktech´17 Bogotá, el 29 de noviembre en el Club el Nogal.

 

 

Luego de más de 10 años de éxito en el mundo, llega por primera vez a Perú y Colombia la prestigiosa conferencia internacional que estudia la convergencia entre los mundos de la tecnología, el real estate, las nuevas tendencias laborales y los espacios de trabajo.

El evento reúne a importantes expertos internacionales que aportarán una mirada inspiradora, ofreciendo un contenido exclusivo que fusiona nuevas ideas, estrategias, casos de estudio, novedades y un apasionante espacio de debate sobre las tendencias que marcan el futuro.

La conferencia convoca a los profesionales senior de las áreas de Real Estate, Facility Management, tecnología, Change Management y RRHH, así como altos ejecutivos, arquitectos y otros profesionales especializados, en una oportunidad única para generar networking dentro de un entorno profesional ideal para promover contactos y nuevos negocios.

Worktech es el evento imperdible para aquellos profesionales que quieren comprender y estar a la vanguardia del futuro del trabajo. Las ediciones en Latam 2017 se llevarán a cabo los días 23 y 29 de noviembre, en Lima (Swissôtel) y Bogotá (Club el Nogal) respectivamente.

Pronto más novedades sobre el programa.
Para conocer las oportunidades de patrocinio, partnership, adquirir entradas o solicitar más información, escriba a worktech@contractworkplaces.com

Resultados del Índice Contract Regional para el segundo trimestre de 2017

Contract Workplaces, la empresa regional líder en diseño, conceptualización y construcción de espacios de trabajo, comunicó la comparativa del Índice Contract Regional, calculado en Argentina, Chile Uruguay y, por segunda vez, en Perú, correspondientes al segundo trimestre de 2017.

 

Comparativa Regional de costos de construcción de oficinas: Hacer click aquí para acceder al Índice Contract por país.

El Índice Contract mide la evolución del costo por metro cuadrado de la construcción y equipamiento de interiores de oficinas corporativas. Este indicador es calculado en base a tres categorías de oficinas, clasificadas según la calidad en sus terminaciones (mobiliario, alfombra, iluminación, cielorrasos, etc.) e instalaciones técnicas (cableado de voz y datos, aire acondicionado, control de accesos, seguridad, etc.) en Estándar BásicoEstándar Superior y Alta Gama.

A la hora de evaluar una ampliación, refuncionalización o mudanza de oficinas corporativas, el Índice Contract se ha trasformado en una herramienta de consulta fundamental para profesionales, brokers inmobiliarios y otros actores del rubro ya que permite estimar anticipadamente el monto de la inversión a asumir.

Algunos de los highlights que se desprenden del análisis regional  son:

  • Para diseñar y construir una oficina Estándar Básico, Chile presenta los valores más competitivos: se ubica un 2% por debajo de la Argentina, es un 10% más económica que en Uruguay y un 9% más económica que en Perú.
  • Para la categoría Estándar Superior, Uruguay presenta los costos más bajos: es 6% más económica que en Argentina, un 9% más económica que en Chile y presenta costos muy similares en Perú (sólo 1% más baja).

 

  • Para la categoría Alta Gama, Perú presenta los valores más económicos: es un 16% más baja que en Argentina, cuesta un 6% menos que en Uruguay y un 24% menos que en Chile.

 

  • La Argentina presenta una variación interanual del 7,3%, superior, promedio de las tres categorías. Sin embargo, al comparar el trimestre bajo análisis versus la última medición (marzo 2017) encontramos costos inferiores en un 3,6% promedio.

 

  • Uruguay exhibe una baja promedio del 3% con respecto al período anterior (enero, febrero, marzo 2017), mientras que Chile presenta una leve suba de 1,1% promedio.

 

  • En el caso de Uruguay y Chile, si realizamos una comparación interanual observamos que Uruguay muestra una baja promedio del 4,3% mientras que por su parte Chile presenta un alza del 2% promedio.

 

 

En busca de la creatividad y la innovación

Ya lo dijo Albert Einstein: no podemos pretender que algo cambie si hacemos siempre lo mismo. La compleja realidad en la que vivimos y los problemas a los que nos enfrentamos en el nuevo milenio están tornando imprescindible el aporte de nuevas ideas para encontrar soluciones innovadoras. Las empresas más exitosas saben esto y, desde hace tiempo, han orientado sus recursos para poner en práctica aquellas estrategias que permitan incrementar su capacidad de innovar. Hoy en día, el espacio de trabajo es el escenario natural de esta búsqueda y, como tal, puede transformarse en el motor de este proceso. ¿De qué manera? Dando apoyo a la colaboración y a la libre circulación de ideas, favoreciendo una cultura flexible e inclusiva, y ofreciendo las herramientas necesarias para que florezca la creatividad y la innovación.

Creatividad e innovación no son la misma cosa. Mientras que la creatividad puede ser entendida como la capacidad para generar nuevas ideas, conceptos o soluciones, la innovación es la facultad para convertir esas ideas en algo aplicable y con valor dentro de un determinado contexto.
La creatividad es cada vez más valorada como factor de cambio y de progreso y para poder hacer pleno uso de ella debe ser considerada como un modo de emplear la mente y manejar la información. Es por esto que las empresas están orientando sus esfuerzos hacia la utilización activa de enfoques y técnicas creativas que permitan acelerar y mejorar los procesos de innovación, un elemento diferencial para posicionarse a la vanguardia del mercado.

Espacio, creatividad e innovación

A medida que la innovación se hace cada vez más importante para el desarrollo de las organizaciones, crece la necesidad de contar con espacios adecuados para apoyar más eficazmente los procesos que impulsan la creatividad. El diseño del espacio de trabajo es una herramienta muy poderosa.

De acuerdo con las investigaciones realizadas en la Universidad de Rotterdam, las personas que trabajan en compañías tradicionales dentro de estructuras formales, con limitaciones de tiempo, regulaciones estrictas, tareas rutinarias y espacios de trabajo estandarizados tienen pocos estímulos para desarrollar aptitudes creativas.
Los estudios muestran que la capacidad para generar ideas nuevas está influenciada por el entorno de trabajo y que los espacios que cuentan con un diseño cognitiva y perceptivamente estimulantes pueden mejorar la creatividad.

También mencionan que la relación entre el ambiente social y la creatividad está mediada por la motivación. Cuando existe un buen clima organizacional, los empleados se sienten más motivados y más creativos. Y lo mismo ocurre con el estado de ánimo: un estado de ánimo positivo puede facilitar la generación de un gran número de ideas creativas.
Otros estudios muestran que ciertas características del espacio de trabajo pueden tener efectos positivos en el rendimiento de la tarea creativa: la presencia de plantas, una baja densidad de ocupación, suficiente luz y vistas al exterior, etc. Por el contrario, un ambiente ruidoso, hacinado, mal ventilado y con iluminación insuficiente inhibe la creatividad.
El layout, el balance de los distintos tipos de espacios –en particular, el dilema que se presenta en las oficinas abiertas entre la posibilidad de interacción y la privacidad– y la densidad de ocupación, representan la clave para estimular la creatividad y la innovación.

Pero un ambiente estimulante no solo significa colores vibrantes y un estilo descontracturado. También puede incluir espacios dedicados a actividades que no estén directamente relacionadas con el negocio tales como el arte, los juegos, la meditación, etc. Pero por sobre todo, significa construir una cultura que aliente la adquisición de nuevos conocimientos y nuevas formas de hacer las cosas, que estimule la curiosidad y la libertad con responsabilidad, y que proporcione flexibilidad y opciones para elegir dónde, cuándo y cómo trabajar.

La eliminación de las barreras físicas y la transparencia también ayudan a promover el pensamiento original ya que la comunicación y la interacción benefician enormemente a los procesos creativos, los cuales se nutren del intercambio entre personas con distintos intereses, culturas y formas de pensar.

Principios de diseño

Un estudio de Steelcase demuestra que el diseño del espacio de trabajo es un factor de peso a lo hora de mejorar la creatividad y la innovación, al mismo tiempo que aporta algunos principios a tener en cuenta en el planeamiento de dichos espacios :

Espacios flexibles: el espacio debe ser reconfigurable para favorecer la espontaneidad, la alternancia entre diferentes modos de trabajo, el flujo de la información, etc.

Espacios inspiradores: la luz natural, las vistas al exterior, la inclusión de elementos y materiales naturales, la elección de los colores de acuerdo con su capacidad para promover la excitación o la calma, un layout informal, la exhibición de obra de arte y otros objetos significativos, pueden ayudar a crear una atmósfera estimulante que inspire a las personas a ser más creativas.

Espacios colaborativos: la innovación requiere compartir y colaborar. Para ello será conveniente disponer las áreas de trabajo individual en torno a los espacios de trabajo grupal a fin de maximizar la visibilidad y las posibilidades de intercambio. También será imprescindible contar con espacios de brainstorming, áreas de reunión informal y encuentros casuales junto con profusión de pantallas o pizarras para compartir ideas e información.

El espacio como herramienta de trabajo: el espacio de trabajo se concibe como una herramienta que los colaboradores pueden utilizar para innovar. Debe dar apoyo a todos los estilos de trabajo (concentración, colaboración, aprendizaje y socialización) para que cada metro cuadrado de la oficina pueda convertirse en una incubadora de nuevas ideas.

El espacio como reflejo de la cultura y la identidad de la organización: el espacio de trabajo, como representación de los valores empresa, constituye una forma de inspirar creatividad en las personas.
El espacio como ámbito de socialización: la socialización es crucial para el surgimiento de la innovación. Las áreas abiertas y relajadas con asientos cómodos, mesas de café, etc. son aptas para las conversaciones informales y el intercambio de ideas. Resultará ideal ubicarlas a la vista, en las proximidades de las áreas de trabajo, para estimular su uso y facilitar los encuentros y las charlas casuales.

Conclusiones

Ya desde el inicio, la evolución del mundo parece haber sido impulsada por destellos de inspiración, ese misterioso proceso al que llamamos creatividad. Sin embargo, a pesar de que la creatividad aparece en el ideario colectivo como la creación del genio solitario, se trata más de un proceso colectivo basado en la transferencia de información.

Creatividad e innovación son procesos no lineales, impredecibles y muchas veces desordenados, que se ven ampliamente favorecidos por el intercambio de ideas y conocimiento. Para crear mayores posibilidades de que florezcan es necesario estimular la colaboración y la comunicación entre las personas, y el espacio de trabajo es un elemento clave para lograrlo.

Contar con los tipos adecuados de espacios puede ayudar a las personas a cooperar, a compartir conocimientos y a construir los lazos sociales imprescindibles para crear grandes soluciones para los grandes retos de hoy.

Un espacio con estilo – La nueva sede de VF Corp en Santiago

VF es una empresa internacional dedicada a la comercialización de marcas de indumentaria, accesorios y calzado fuertemente caracterizadas por un estilo de vida urbano y natural tales como Vans, Timberland, The North Face, Lee, Reef, Nautica y Wrangler entre otras. El proyecto de su nueva sede regional en Santiago de Chile –íntegramente confiado a Contract Workplaces– representa fielmente el ADN de la empresa. El resultado fue una oficina innovadora donde conviven en armonía el espacio de trabajo y el showroom, que refleja un estilo de vida joven y participativo, y que aprovecha la diferenciación de los distintos productos para crear experiencias únicas en cada una de las marcas.

Las nuevas oficinas comerciales de VF Corp en Santiago para la región de Centro y Sudamérica se desarrollaron en una única planta con una superficie aproximada de 1.200 m², en la que trabajan alrededor de 100 personas. El proyecto de Contract Workplaces para la nueva sede de esta empresa, cuyo objetivo es fortalecer el crecimiento de sus marcas en la región, propuso un espacio de trabajo innovador, que refleja el espíritu joven y colaborativo de la compañía al mismo tiempo que representa los diferentes conceptos de cada una de sus marcas.

La propuesta conceptual consistió en transformar “un estilo de vida” en “un estilo de trabajo” para lograr que los colaboradores se identifiquen con las nuevas oficinas y que estas, al mismo tiempo, se transformen en un aliado para consolidar la cultura de la organización. Para lograr estos objetivos la oficina se diseñó como un “paisaje total”, un entorno concebido como un soporte que les permita a los colaboradores desarrollar libremente sus diversas actividades.

Para la propuesta espacial se utilizó la estrategia de “pabellón”. Así, los ambientes cerrados se incluyeron como subespacios a través de la utilización de elementos escultóricos o “rocas”, las cuales ayudan a configurar estratégicamente el espacio diferenciando las áreas publicas de las privadas y las zonas individuales de las colectivas.

Es en estos volúmenes cerrados o “rocas”, donde se incorporaron aquellas áreas del programa que necesitaban mayor privacidad tales como los despachos privados de los Directores, las salas de reuniones y los showrooms. Es importante destacar que cada uno de estos espacios se pensó como un ámbito multiuso que permite llevar a cabo múltiples actividades. Por ejemplo, los despachos  privados de los Directores pueden ser usados como salas de reuniones para el equipo de trabajo en su ausencia. Lo mismo sucede con las salas de reuniones, las cuales, gracias a su mobiliario flexible, se pueden transformar en showrooms para cada una de las marcas.

Uno de los desafíos adicionales que presentó el proyecto fue la convivencia armónica del espacio de trabajo con los distintos showrooms dentro del mismo ámbito. Para abordar los aspectos relacionados con el branding se utilizaron distintas estrategias en escalas diferentes. Por un lado, dentro del paisaje general –y aprovechando los espacios intersticiales–, se incorporó el concepto de “plaza”: un espacio destinado a las diferentes marcas, cada cual dotado con las particularidades del estilo de vida que promueve. Y por otro lado, se aprovecharon las condiciones urbanas de comunicación del edificio incorporando una circulación paralela a la fachada oriental sobre la que se despliega un gran mural o “letrero urbano” que, desde este 6° piso, proyecta las marcas al espacio público.

Para resolver los puestos de trabajos individuales se optó por ubicarlos estratégicamente sobre el perímetro de la planta a fin de aprovechar las excelentes vistas junto con las mejores condiciones de iluminación natural. La elección del mobiliario recayó en puestos tipo bench para promover el trabajo colaborativo. También se utilizó la tipología en estrella que permite incorporar a los líderes dentro de los equipos de trabajo mejorando la sinergia y la comunicación entre ellos.

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Espacios transparentes, efectos colaterales

La transparencia en los espacios de trabajo está siendo cada vez más aceptada. Salas de reuniones con frentes de vidrio, mesas de trabajo sin separaciones, gerentes que trabajan en el mismo espacio que los empleados, son algunos de los recursos que se implementan para ayudar a crear un clima de apertura, colaboración y confianza. Sin embargo, demasiada transparencia puede provocar malestar e inhibición entre los trabajadores, llegando a hacerlos sentir expuestos y vulnerables. La buena noticia es que es posible evitar estos desagradables efectos colaterales aplicando algunas estrategias que van desde la incorporación de nuevos tipos de espacios hasta sencillas reconfiguraciones para controlar no solo las condiciones del entorno sino también la interacción social.

Los nuevos estilos de trabajo y los avances tecnológicos han impulsado el desarrollo y la adopción de la oficina abierta y transparente. El concepto detrás de esta estrategia es que las interacciones espontáneas y el contacto permanente con los colegas favorece la comunicación y la colaboración, elementos indispensables para garantizar la creatividad y la productividad que hoy exigen los mercados.

Ya desde fines de los 70, Thomas Allen estableció que la probabilidad de que dos personas se comuniquen dentro del lugar de trabajo disminuye drásticamente con la distancia que las separa. Se trata de la conocida “Curva de Allen” según la cual, un empleado tiene diez veces más probabilidades de comunicarse con un colega que se sienta en el puesto de al lado que con alguien situado a más de 50 metros de distancia[1].

Los estudios de Thomas Allen determinaron que la oportunidad de establecer contacto visual con los colegas y compartir el espacio físico son factores importantes para el desarrollo de las relaciones personales. Estos contactos son el principal vehículo para la transmisión de las ideas y la información necesarias para facilitar el trabajo y la productividad[2].

Es por esto que la transparencia en los espacios de trabajo está siendo cada vez más aceptada. La ausencia de barreras físicas no solo facilita la comunicación entre los trabajadores sino que también mejora la accesibilidad, los encuentros casuales, la colaboración y el rendimiento. Salas de reuniones con frentes de vidrio, mesas de trabajo sin separaciones y gerentes que trabajan en el mismo espacio que los empleados son algunos de los recursos que se implementan para ayudar a crear un clima de mayor apertura y confianza.

Sin embargo, esta panacea tiene efectos colaterales. Ethan Bernstein[3] –profesor de la Harvard Business School– asegura que, a pesar de que el uso de las transparencias en la oficina promueven la colaboración y la comunicación, demasiada transparencia puede provocar malestar e inhibiciones contraproducentes. En los espacios de trabajo completamente abiertos, los empleados pueden sentirse expuestos y vulnerables.

Bernstein también observa que existe un vasto cuerpo de evidencia que demuestra que, en presencia de otros, las personas obtienen mejores resultados en tareas de repetición pero se desempeñan peor en aquellas que demandan creatividad y aprendizaje. La exposición creada por la transparencia evocaría una mayor conciencia de sí mismo provocando inhibiciones indeseadas.  Esta sería la base del deseo humano de privacidad.

Transparencia y privacidad

La privacidad es una necesidad del ser humano que forma parte de nuestro comportamiento.

Irwin Altman, destacado psicólogo ambiental, define la privacidad como un proceso de control de la frontera interpersonal que rige y regula la interacción con los demás de manera similar a la cambiante permeabilidad de una membrana celular. A veces nos abrimos y somos receptivos al contacto externo y otras veces nos cerramos. Para Altman, la privacidad es un proceso dinámico que consiste en encontrar un punto de equilibrio entre demasiado contacto social y demasiado poco, de acuerdo con el contexto y el deseo personal[4], superando así la idea de que la privacidad es equivalente a la exclusión o el aislamiento.

Pero lo cierto es que casi todas las culturas humanas tienen un concepto de privacidad ya que la privacidad es, en todo caso, necesaria para la intimidad. Incluso los animales presentan este rasgo; prácticamente todos ellos tienen períodos de mayor o menor necesidad de reclusión[5].

Para manejar los límites entre lo que es público y se puede mostrar sin sentirnos incómodos, y lo que debe permanecer en la esfera de lo privado, las personas nos valemos de distintas estrategias. La distancia, la reserva, el anonimato y el cuidado de la información personal pueden ser algunas de ellas, pero también se puede apelar al engaño y el disimulo. Los especialistas afirman que estas conductas –que a priori tendrían un sesgo negativo– se adoptarían por la necesidad imperiosa de privacidad que tenemos los seres humanos. Conseguir un respiro psicológico de la mirada ajena y protegernos de la influencia social y el control que esto supone son motivaciones tan profundas y viscerales que surgen espontáneamente. Los disparadores pueden ser la invasión de nuestro espacio personal o la  escucha de una conversación privada por parte de un intruso[6].

Esto se verifica de manera patente en entornos extremos tales como las cárceles, donde la visibilidad permanente, el control y la falta de privacidad son las constantes de la vida diaria. El siguiente fragmento del ensayo “Vida y muerte en la cárcel” del mexicano Víctor Payá Porrés, elucida los efectos de la falta de privacidad como padecimiento y castigo:

Hay que reconocer que por muy moderna y funcional que sea una cárcel, es un espacio que impone la convivencia forzosa entre personas; el carácter obligatorio se observa en la falta de privacidad y en el constante entrelazamiento de los reclusos. El encuentro reiterado con los mismos compañeros hace del espacio un lugar de roce constante e imposible de evitar, de forma que el enfrentamiento deja de ser algo azaroso para explicarse por la invasión del espacio vital. Si se quebrantan fácilmente valores como la vergüenza y el pudor es precisamente porque se diluye la privacidad bajo la interferencia del grupo y la institución. El encuentro y el enfrentamiento reducen la distancia que cada cuerpo requiere para su movilidad; el encierro, por decirlo de algún modo, hace patente la corporeidad del ser, la necesidad que tiene todo cuerpo de ocupar un espacio propio para protegerse y permitirse la tranquilidad del descanso en la intimidad.”[7]

Queda claro entonces que, si bien un ambiente completamente transparente como lo son muchas oficinas de hoy puede mejorar nuestra conciencia de los demás, también es cierto que las personas se pueden sentir expuestas e indefensas al no tener la posibilidad de encontrar privacidad. Ethan Bernstein afirma que el aumento de la conciencia de ser observado desencadena un mayor deseo de privacidad y, con ello, un comportamiento de ocultamiento para contrarrestar la sensación de sobreexposición. Además, cuando la transparencia es percibida como una forma de monitoreo y control puede socavar la solidaridad y crear un clima de desconfianza.

Transparencia y comportamiento

Los objetos completamente transparentes no son habituales en la naturaleza por lo que los seres humanos no estamos preparados para lidiar adecuadamente con ellos. Existen estudios que han demostrado que, aunque sepamos que estamos convenientemente protegidos detrás de una barrera transparente, esto no es suficiente para suprimir los reflejos de excitación y defensa si vemos una imagen amenazante a través de ella. Los seres humanos debemos aprender activamente a tratar con estructuras transparentes como barreras físicas[8].

Es sabido que las barreras físicas que limitan el espacio, ya sean permanentes (paredes, columnas, tabiques) o móviles (equipamiento), juegan un papel fundamental en la regulación de las interacciones entre las personas. La dinámica social dentro de una empresa está fuertemente condicionada por dos factores que impone el layout: la estructura del espacio físico y la ubicación de la gente dentro de él. Según hemos visto, la relación entre la distancia entre las personas y sus posibilidades de interacción están gobernadas por la “curva de Allen”.

Pero dado que la separación física a través de una división transparente cancela o atenúa las referencias acústicas pero no interfiere con la transmisión de la información visual, este canal permanece intacto pudiendo conducir a una desagradable sensación de exposición o de trabajar en una “pecera”.

Por otra parte, hay que hacer notar que la permeabilidad visual puede reducir la sensación de confinamiento y, al permitir el acceso de la luz natural a todo el ambiente, ayuda a preservar los ritmos circadianos, los estados fisiológicos, los niveles endocrinos y la frecuencia cardíaca de las personas. Además, al mejorar las condiciones de iluminación se puede incluso afectar el comportamiento social: los interiores mejor iluminados parecen facilitar la inhibición de las conductas antisociales y la disposición a colaborar.

Equilibrio y flexibilidad

Está claro que los espacios abiertos y transparentes facilitan el intercambio de conocimientos y habilidades, estimulan la innovación, favorecen la integración y mejoran la productividad. Pero si no se tiene en cuenta la necesidad de los trabajadores de tener privacidad y limitar la exposición, estos resultados pueden verse seriamente comprometidos.

Los espacios de trabajo deben contemplar estas necesidades profundas de las personas. Como animales sociales nos inclinamos naturalmente a compartir y colaborar pero, al mismo tiempo, precisamos ámbitos para la intimidad y la autonomía. A partir del layout y el equipamiento se pueden ofrecer las condiciones óptimas para satisfacer esta demanda: una gama de espacios capaz de brindar opciones equilibradas tanto para la necesidad de interacción con los demás como para evitar la exposición indeseada.

Una alternativa eficaz puede ser implementar phone booths o pequeñas salas cerradas que proporcionen la soledad necesaria que a veces necesitan quienes trabajan en open plan. Estas salas tienen dimensiones reducidas como para acomodar a una persona o a un grupo pequeño. Pueden incluir una mesa y una silla, o simplemente una mesa de pie con suficiente espacio para una computadora portátil y un teléfono.  Las bibliotecas y las salas de reuniones convencionales suman a la propuesta.

La ubicación del mobiliario dentro del espacio de trabajo también puede ayudar a crear condiciones de mayor privacidad dentro de un esquema de oficina abierta. El empleo de paneles altos (pueden ser fijos o móviles) otorga una mayor sensación de intimidad y cierto grado de aislamiento que puede favorecer el desarrollo de algunas tareas que requieran mayor concentración.

De igual modo, la flexibilidad de uso y la utilización de equipamiento móvil aportan soluciones eficaces para reconfigurar el espacio de acuerdo con las necesidades que impongan las tareas, al mismo tiempo que brindan mayor control sobre el grado de disponibilidad hacia los demás.

Un detalle a tener en cuenta cuando se haga uso de divisores transparentes: para aquellos casos en los que se busque reforzar la privacidad y limitar la excesiva exposición sin impedir el paso de la luz natural, se puede optar por los esmerilados o los materiales traslúcidos.

Conclusiones

Algunas oficinas abiertas y transparentes que intentan promover las mejores condiciones para el actual trabajo colaborativo orientado a la innovación han fracasado, sobre todo, debido a la falta de control sobre el espacio personal.

La mayor parte de las personas tenemos dos impulsos contradictorios: como animales sociales necesitamos compartir y colaborar pero, al mismo tiempo, añoramos un espacio para  la intimidad y la autonomía. Para ello es necesario adoptar un diseño equilibrado del espacio de trabajo, que por un lado aliente las interacciones sociales y, por el otro, permita que las personas que lo necesiten se refugien en espacios privados cuando se sientan sobreexpuestas o simplemente quieran estar solas.

A medida que se consoliden las nuevas formas laborales los espacios de trabajo deberán ser cada vez más flexibles y equilibrados, con opciones para elegir no solo cómo, cuándo y dónde trabajar sino también para decidir cuánta exposición queremos tener.

 

 

Referencias:

ACQUISTI, A. et al. (2015): “Privacy and Human Behavior In the Age of Information”.

ALLEN, T. (1977): “Managing the Flow of Technology”.

ALLEN, T. & GERSTBERGER, G. (1973): “A Field Experiment to Improve Communications in a Product Engineering Department: The Non-Territorial Office”.

ALTMAN, I. (1975): “Environment and Social Behavior”.

BERNSTEIN, E.S. (2016): “Making Transparency Transparent: The Evolution of Observation in Management Theory”. Academy of Management Annals 11, no. 1.

BERNSTEIN, E.S. (2012): “The Transparency Paradox: A Role for Privacy in Organizational Learning and Operational Control“. Administrative Science Quarterly 57, no. 2.

MARQUARDT G. et al. (2015): “There or not there? A multidisciplinary review and research agenda on the impact of transparent barriers on human perception, action, and social behavior”. Frontiers in Psychology 6:1381.

PAYÁ PORRES, V.A. (2007): “Vida y muerte en la cárcel”.

[1]      ALLEN, T. (1977): “Managing the Flow of Technology”.

[2]      ALLEN, T. & GERSTBERGER, G. (1973): “A Field Experiment to Improve Communications in a Product Engineering Department: The Non-Territorial Office”.

[3]      BERNSTEIN, E.S. (2012): “The Transparency Paradox: A Role for Privacy in Organizational Learning and Operational Control“. Administrative Science Quarterly 57, no. 2.

[4]      ALTMAN, I. (1975): “Environment and Social Behavior”.

[5]      BERNSTEIN, E.S. (2016): “Making Transparency Transparent: The Evolution of Observation in Management Theory”. Academy of Management Annals 11, no. 1.

[6]      ACQUISTI, A. et al. (2015): “Privacy and Human Behavior In the Age of Information”.

[7]      PAYÁ PORRES, V.A. (2007): “Vida y muerte en la cárcel”.

[8]      MARQUARDT G. et al. (2015): “There or not there? A multidisciplinary review and research agenda on the impact of transparent barriers on human perception, action, and social behavior”. Frontiers in Psychology 6:1381.

La odisea del espacio

El espacio en el que trabajamos no es neutro; ejerce una influencia significativa sobre la forma en la que nos sentimos y realizamos nuestras actividades. Tan importante es este impacto que, desde el inicio de los viajes espaciales tripulados, la NASA ha realizado numerosas investigaciones tendientes a determinar cuáles son los aspectos clave que se deben considerar para definir el diseño óptimo del hábitat interior de las naves espaciales.

 

La altísima exigencia que deben afrontar estos espacios hacen de estos estudios un excelente modelo del cual extraer valiosas lecciones para aplicar en el desarrollo de mejores y más eficientes espacios de trabajo.

En arquitectura, cuando hablamos de diseño del espacio interior, es imprescindible considerar el concepto de “habitabilidad”, es decir: las condiciones que debe presentar un espacio para poder ser habitado por el hombre.

Para que un espacio sea habitable, su diseño debe dar respuesta a las necesidades psicológicas, sociales, fisiológicas y físicas de las personas, teniendo en cuenta tanto su idiosincrasia como las diferencias culturales, de edad, de sexo, etc.

Los requerimientos que definen la habitabilidad son:

  • Que el espacio asegure las condiciones para el mantenimiento de la vida y el confort físico.
  • Que brinde un soporte adecuado para llevar a cabo las actividades que se deben desarrollar.

Resulta interesante destacar que estos son, precisamente, los principios que utilizó la NASA a la hora de determinar los aspectos clave en el diseño del hábitat interior de las naves espaciales. Y es que, pensándolo bien, una nave espacial no es otra cosa que un ambiente de trabajo con características muy particulares diseñado para un entorno muy exigente. Tanto, que de su correcto diseño y  funcionamiento dependen no solo el bienestar y la productividad de los astronautas sino, inclusive, su propia supervivencia. Y,  aunque en las oficinas no está en juego la vida de las personas, del buen desempeño y la productividad de los empleados sí depende la supervivencia de las empresas.

Los estudios de la NASA

Desde fines de la década del 60, con el inicio de los viajes espaciales tripulados, la NASA se abocó a desarrollar un diseño de hábitat interior de las naves que cumpliera con las condiciones de habitabilidad antes mencionadas.

El problema fue abordado desde una perspectiva multidisciplinaria que incluyó arquitectos, urbanistas, médicos, filósofos, artistas, psicólogos, ingenieros, científicos sociales y políticos. Estos equipos llegaron a la conclusión de que el espacio que habitamos no es neutro sino que juega un papel relevante en la forma de sentirnos y realizar nuestras actividades. Pero el usuario tampoco es un actor pasivo dentro del espacio: su experiencia se transforma en comportamientos que, a su vez, tienen efecto sobre el propio ambiente.

Sin duda, ser astronauta es una de las profesiones más exigentes que existen y su “oficina” es la nave espacial, la expresión más extrema de un hábitat cuyas condiciones son críticas para que las personas puedan cumplir con su tarea. Por eso, debe ser diseñado y analizado cuidadosamente hasta en el más mínimo de sus detalles.

El área habitable, tanto de las estaciones espaciales como de las naves tripuladas, presenta una situación de altísima exigencia debido a las condiciones extremas que debe soportar: el ambiente exterior es hostil, el espacio interior es reducido, hay problemas de convivencia y el gran desafío es mantener una tripulación optimista y sana que contribuya con el cumplimiento de los objetivos para lograr el éxito de la misión (los paralelismos y similitudes con una oficina son mera coincidencia).

¿Hay algo que podamos aprender sobre la investigación espacial para aplicar en el desarrollo de mejores y más eficientes espacios de trabajo?  La respuesta es: sí, hay mucho que aprender.

Tektite II, el desafío de la privacidad

En 1970, la NASA patrocinó el primer trabajo de campo sobre habitabilidad dentro del programa Tektite II, un hábitat submarino fondeado frente a la isla de San Juan en las Islas Vírgenes utilizado por 48 hombres y mujeres con importantes tareas profesionales que llevar a cabo.

Se trataba de dos cilindros de metal de 4 metros de diámetro por 6 de altura unidos por un túnel flexible y hermético, todo asentado sobre una base rectangular. La estructura contaba con varias ventanas en forma de cúpula que proporcionaban una magnífica vista del entorno submarino y era provisto de aire, agua, energía y comunicaciones a través de un “cordón umbilical” que lo unía a distancia con una estación de control.

Uno de los resultados que arrojó la experiencia fue que la privacidad (entendida como el control de la disponibilidad hacia los demás) es uno de los factores con más impacto sobre la habitabilidad. Dentro del hábitat no había un solo espacio donde se pudiera estar sin ser visto u oído. Antes de saber esto, el diseño del módulo interior de las naves espaciales solo debía responder a la premisa de otorgar funcionalidad, eficiencia, confiabilidad y seguridad.

Esta experiencia nos permite sacar algunas conclusiones acerca de las similitudes con el espacio de trabajo: es imprescindible contar con áreas que nos permitan regular el espacio personal, la posibilidad de colaboración y la accesibilidad hacia los demás.

En los nuevos entornos de planta abierta esto puede transformarse en una fuente de problemas si no se tiene en cuenta que se necesitan diferentes espacios para diferentes tareas y que es preciso brindar control a las personas sobre el grado de disponibilidad hacia los demás.

A partir del layout y del equipamiento se pueden generar distintas zonas que permitan realizar distinto tipo de trabajo. Para ello es esencial un buen balance entre los espacios públicos y privados, siempre teniendo en cuenta que se deben proporcionar áreas protegidas de las miradas para poder mantener conversaciones más privadas.

Las estaciones espaciales

En el inicio de la carrera espacial, tanto los rusos como los estadounidenses tuvieron que abordar los problemas de la habitabilidad de larga duración cada uno a su manera.

En la pequeña Salyut 6[1], los cosmonautas pasaban largas horas en las ventanas mirando la Tierra; esta práctica funcionaba mejor como forma de relajación que ver videos de espectáculos artísticos. A partir de 1978 se les comenzó a proporcionar un reproductor con películas que representaban paisajes naturales de la Unión Soviética y resultó que los cosmonautas las encontraban especialmente atractivas.

Por su parte, el equipo de la ISS[2] realizó una serie de experimentos dentro de diferentes entornos en los que se demostró el valor psicológico y fisiológico de tener vistas hacia el exterior (hacia una realidad familiar) aun cuando las ventanas no fueran reales. Las imágenes de paisajes con agua tuvieron la valoración más alta junto con aquellas que mostraban representaciones de la Tierra.

Esta necesidad innata de conexión con la naturaleza, esencial para especies como la nuestra cuya supervivencia depende de su relación con el ambiente, fue definida por el  biólogo evolucionista Edward O. Wilson como “biofilia”.

De hecho, uno de los problemas más difíciles que tuvo que afrontar el equipo de diseño de la ISS fue evaluar el balance costo-beneficio entre las vulnerabilidades relacionadas con la presión y los costos de instalar una ventana, frente al notable efecto benéfico que tenía para la tripulación. Por suerte para los astronautas, la dimensión psicológica tuvo más peso en la decisión. La cúpula de la ISS cuenta con siete ventanas que proporcionan una visión panorámica que permite observar y dirigir operaciones en el exterior al mismo tiempo que sirve como observatorio.

Pero, además, como otra forma de combatir el tedio y el agotamiento, también se intentó maximizar la riqueza perceptiva y ambiental en el interior de la ISS. Para ello se utilizó una iluminación multicolor que influye en la percepción del tono y la saturación de los colores al mismo tiempo que se incluyeron intrincados patrones de diseño en las paredes a fin de intensificar la sensación de diversidad.

¿Cómo hacemos más naturales a los espacios artificiales?

Más allá de dónde nos encontremos, ya sea en la Tierra o en el espacio exterior, los seres humanos necesitamos recomponer tanto como sea posible el contacto con la naturaleza. Estamos biológicamente preparados para vivir dentro de un entorno natural y respondemos a una cantidad de estímulos tales como la variación cíclica de la luz natural, el cambio de las estaciones, la presencia de otras especies vivas dentro de nuestro entorno, etc.

Dentro del espacio de trabajo, un paso importante hacia la recomposición de esta relación es  la creación de un ámbito que se acerque lo más posible a las características del entorno para el que estamos mejor preparados: puestos de trabajo bien ventilados, abundante luz natural, vistas al exterior cuando sea factible, y la posibilidad de hacer ejercicio físico y actividades que estimulen el cerebro y el estado de ánimo para reducir el estrés.

Es sabido que los seres humanos somos muy sensibles a los cambios de la iluminación natural. Además de contribuir con la visión, la luz solar desempeña una importante función biológica que ejerce una gran influencia: es el marcador de nuestro reloj interno y un estímulo que afecta la salud, tanto desde el punto de vista fisiológico como psicológico. Si a esto le agregamos la posibilidad de tener vistas exteriores hacia el horizonte, los beneficios se incrementarán.

La elección de los colores debe favorecer las tonalidades características del suelo, las rocas y las plantas de la sabana. El uso de colores vivos debe hacerse con prudencia, a modo de acentos, y enfatizando los tonos que se encuentran en los elementos naturales tales como las flores y ciertas plantas y animales.

Numerosos estudios –incluidos los de la NASA– también han demostrado que contar con plantas naturales contribuye con el bienestar psicológico y la disminución del estrés al mismo tiempo que ayuda a depurar el aire de toxinas y algunos compuestos químicos perjudiciales.

Tampoco hay que descuidar las formas con las que se materializa el ambiente de trabajo. En base a investigaciones sobre las reacciones innatas de las personas al medio ambiente se infiere que preferimos las formas orgánicas con curvas y contornos suaves porque instintivamente sentimos peligro ante los objetos agudos y afilados. De ello se desprende que las formas angulares benefician el estado de alerta mientras que las suaves y redondeadas satisfarían nuestra necesidad emocional de seguridad y protección.

La Estación Antártica Concordia

A medida que avanzaba la tecnología y la posibilidad de realizar viajes espaciales de larga duración se hacía más real, la NASA comenzó a llevar a cabo numerosas investigaciones en estaciones y bases en el Ártico y la Antártida a fin de comprender cuáles son los requisitos que debe cumplir el hábitat humano en condiciones tan exigentes.

La Estación Concordia es una de ellas: está ubicada en la Antártida a casi 4.000 m sobre el nivel del mar, aloja a 16 ocupantes y es totalmente inaccesible durante la época invernal, de febrero a noviembre.

Los grandes desafíos que se consideraron en su diseño fueron la privacidad y el ruido. La separación de los espacios en función de la contaminación acústica es un aspecto vital del proyecto. La estación está compuesta por tres edificios clasificados según este criterio en “zonas de silencio” y “zonas ruidosas”.

El edificio silencioso aloja los dormitorios, la sala de comunicaciones, los laboratorios y el hospital. El edificio ruidoso contiene el taller, la cocina y el restaurante. El tercer edificio es un área de servicios técnicos. Su organización espacial “escalonada”, de lo más público a lo más privado, crea una percepción de separación que no se basa tanto en la distancia física real como en la sensación de distancia. Además,  ofrece la posibilidad de aislarse voluntariamente y “escapar” del contacto constante con el resto de la tripulación, evitando tensiones y conflictos, mejorando la interacción y la socialización.

Numerosos estudios han demostrado que el ruido es uno de los mayores factores de disconfort en los entornos actuales. Si no se implementa adecuadamente, la configuración en open plan puede atentar contra la privacidad. La clave para hallar el equilibrio está en comprender de qué manera los distintos elementos pueden afectar el nivel de ruido y encontrar las soluciones más adecuadas .

Para afrontar este reto, el diseño del espacio debe poder satisfacer principios acústicos opuestos: por un lado, otorgar privacidad y, por el otro, brindar posibilidades de interacción y comunicación para el trabajo en equipo sin molestar al resto del plantel. El confort acústico se logra cuando el lugar de trabajo proporciona condiciones apropiadas tanto para la interacción fluida como para la confidencialidad y el trabajo de concentración.

Lo que Hollywood nos hizo creer

La ciencia ficción ha dejado una huella en la forma en la que concebimos los viajes espaciales, no solo en la imaginación colectiva sino también en la arquitectura. Una de las piezas emblemáticas es, sin dudas, la película de Stanley Kubrik “2001, Odisea del espacio”. Aquí, los espacios interiores ascéticos y geométricos junto con el uso excesivo de la simetría crean un ambiente sin identidad donde los ocupantes son consumidos por la función.

Sin embargo, las investigaciones dejaron bien claro que un hábitat para largas permanencias en el espacio debe proporcionar la posibilidad de personalización, teniendo muy en cuenta la necesidad humana de apropiarse del territorio que se ocupa.

En el terreno que nos ocupa, el espacio de trabajo no solo es el lugar donde se lleva a cabo la labor diaria; también posee una importante carga simbólica que influye sobre la propia identidad de los trabajadores favoreciendo su sentido de pertenencia y el compromiso con la compañía. Para que un espacio de trabajo sea exitoso las personas necesitan interactuar con él, hacerlo propio.

Por otra parte, el uso del color blanco –que suele utilizarse en el cine para transmitir la idea de un entorno tecnológico y puro– puede resultar muy poco natural, generando una suerte de privación sensorial que puede producir inquietud, irritabilidad, dificultades en la concentración y trastornos de la percepción. El color se debe usar de forma estratégica para activar los procesos mentales y reforzar la sensación de confort. Se sabe que los colores intensos y vibrantes tienen un efecto estimulante y su uso resulta más apropiado en áreas públicas y de colaboración. Los colores desaturados, por el contrario, ayudan a crear un clima de calma en los espacios destinados al trabajo tranquilo y de concentración.

Volviendo a casa

Pero ya es hora de volver a la Tierra. De nuevo a casa y, muy pronto, de nuevo a la oficina. Esta experiencia nos reveló que el ser humano, con toda su complejidad, es el factor clave en el desarrollo de estos hábitats. También demostró que, cuanto más larga sea la misión, mayor será la necesidad de privacidad, recreación, socialización y relax del equipo de trabajo; y que cuanto mayor sea el tamaño de la dotación, mayor será la necesidad de tomar previsiones para controlar el espacio personal y la multiplicidad de las interacciones humanas.

Pero, si algo nos enseñó este viaje,  es que no somos tan distintos de los astronautas y que nuestras necesidades son exactamente las mismas en todas partes. Aquí o a millones de años luz de la Tierra, somos seres humanos con una misión que cumplir en un tiempo fijo –y casi siempre escaso–, trabajando bajo presión, desafiando obstáculos, interactuando con otros y, muchas veces, habitando un espacio que puede ser hostil.

Para dar lo mejor de nosotros mismos, ya se trate de la oficina o del espacio exterior, es necesario que el entorno nos comprenda, nos contenga, nos facilite la tarea y nos reconforte por estar tan lejos de casa tanto tiempo.

Tener en cuenta la dimensión psicológica, emocional y fisiológica  de las personas no solo es deseable; es una exigencia ineludible en el diseño de los espacios de trabajo de hoy.

Si somos capaces de incluir la dimensión humana en el diseño de nuestras oficinas obtendremos mucho más que un espacio atractivo para la tapa de las revistas de tendencias. Crearemos la nave nodriza que llevará nuestra organización mucho más lejos de lo que jamás hemos imaginado.

 

[1]      Estación espacial soviética que estuvo operativa desde 1977 hasta 1982.

[2]      La Estación Espacial Internacional (en inglés, International Space Station o ISS) es un centro de investigación en órbita terrestre cuya administración, gestión y desarrollo está a cargo de la cooperación internacional. Se encuentra en construcción desde 1998 hasta la fecha.

Con espíritu innovador: Nuevas oficinas de Bayer en Santiago

Bayer, la tradicional compañía alemana dedicada a la salud y la agricultura, estrenó sus nuevas oficinas en los pisos 20° y 21° del edificio Costanera Center, el rascacielos más alto de Latinoamérica ubicado en el corazón del distrito financiero de Santiago. La necesidad de adaptarse a las nuevas formas de trabajo determinó la decisión de trasladarse desde un espacio cerrado y territorial con límites y fronteras, hacia una oficina de planta abierta, sin distinción de jerarquías, donde priman los conceptos de movilidad, flexibilidad y ergonomía.

El proyecto, íntegramente realizado por Contract Workplaces, encarna con éxito estos requerimientos al mismo tiempo que refleja el espíritu innovador de la empresa sin descuidar la identidad geográfica y cultural.

Bayer es una empresa con una larga trayectoria en todo el mundo –presente desde hace más de 100 años en el mercado chileno–, que evoluciona permanentemente para adaptarse a los tiempos que corren. Por este motivo, sus nuevas oficinas debían encarnar la imagen de una compañía innovadora y líder del mercado, preocupada por la calidad de vida de las personas.

La nueva sede se desarrolló en dos plantas de la Torre Costanera en coincidencia con las últimas tendencias que favorecen la movilidad, la flexibilidad y la colaboración, a fin de lograr un espacio de trabajo que ayude a potenciar la innovación y a desarrollar mejor las actividades de la compañía.

El proyecto establece una clara diferenciación entre el espacio público y el espacio privado, cuenta con áreas abiertas que fomentan la horizontalidad y el trabajo colaborativo así como con ambientes cerrados que priorizan la privacidad y el enfoque en el trabajo diario con la idea de disminuir la burocracia y dotar de mayor eficiencia y fluidez al trabajo.

En el piso 21° se ubicó el área pública más relacionada con el visitante externo y los lugares de encuentro formales mientras que el piso 22° dio lugar a un espacio social más relajado y orientado al público interno. Ambos niveles se encuentran articulados por una gran escalera de carácter escultórico que tiene gran protagonismo en el proyecto.

Los puestos de trabajo y los espacios comunes se organizaron en open plan sobre el perímetro de la planta lo cual permitió un acceso democrático a las vistas al exterior, la luz natural y los espacios de soporte. Las salas de reuniones y los espacios cerrados se dispusieron hacia el interior, apoyados sobre el núcleo de circulación del edificio. Enfatizando el carácter abierto y no jerárquico del espacio se utilizó el mismo modelo y calidad de silla para todos los colaboradores, sin distinción.

A fin de responder a las distintas necesidades de trabajo de la empresa se establecieron distintas tipologías de espacio, creando un gradiente de concentración hacia el centro de la planta, de mayor a menor. En las zonas con las mejores vistas se ubicaron los espacios más contemplativos y de mayor concentración mientras que en el centro se dispusieron las áreas más colaborativas y de trabajo en equipo.

El resultado es un proyecto que cuenta con la misma cantidad de puestos de trabajo individuales que de colaboración, y que ofrece una amplia gama de opciones para desarrollar distintos tipos de tarea: áreas con distinto grado de concentración, espacios para reuniones tanto espontáneas como programadas, espacios de break tales como la cafetería, etc.

Otra de las premisas con las que se trabajó fue estimular la relación de las personas con la naturaleza para crear experiencias emocionalmente positivas. Para eso se buscó favorecer las vistas al exterior, aprovechar al máximo la luz solar y utilizar aquellos materiales y colores presentes con mayor frecuencia en la naturaleza: predominio de las tonalidades verdes, azules y marrones, alfombras con textura y patrones aleatorios, formas curvas y orgánicas en el mobiliario. Al mismo tiempo, tanto el diseño hexagonal de los cajones del cielorraso como la gráfica responden a la idea de reflejar la identidad de la empresa con un lenguaje molecular significativo para su actividad.

Para potenciar la conectividad entre los equipos de trabajo dispersos en todo el mundo, el proyecto incorporó tecnologías de vanguardia tales como redes de comunicaciones y salas de conferencia de primer nivel, sistemas de control lumínico y reserva de salas de reuniones.